Valentina Pergolini se bajó de Popstars porque la llamaron las cámaras de En el Barro
La actriz de veinte años prefirió sostener su compromiso con la cuarta temporada de la ficción antes que seguir avanzando en el concurso musical. Había pasado una instancia cantando a María Becerra y se fue con la sensación de que se cierra una puerta y se abre otra ventana.
Vayan a buscar el primer café de la mañana, porque esta historia arranca con un ruidito de los que a mí me aceleran el corazón: el clic de una claqueta en un set de grabación. Lo escuché en mi propia cabeza cuando me enteré de que Valentina Pergolini, con apenas veinte años, tuvo que elegir entre dos sueños que le llegaron al mismo tiempo, y se quedó con el que la espera en el barro de la ficción. Me lo imagino como esas decisiones de la vida en las que uno sabe que, haga lo que haga, algo se pierde, pero también se gana.
La chica se había metido de lleno en Popstars, el concurso musical que conduce Nicolás Vázquez y que anda buscando banda nueva. Había sorteado varias pruebas con la garganta como única herramienta, hasta que llegó a una instancia clave y se paró frente al jurado para cantar Desafiando el destino, de María Becerra. Le fue bien. Elogios incluidos, de esos que acarician el ego y dan ganas de seguir. Y sin embargo, se fue.
El compromiso que la esperaba
Lo que la tiraba de la cuerda del otro lado era la cuarta temporada de En el Barro, la serie que ya la tiene instalada en la pantalla con un personaje propio. Y como en esta profesión los rodajes no esperan a nadie, Pergolini tomó la palabra ante las cámaras del programa musical y dejó su despedida en pocas líneas, de esas que se dicen con la voz un poco rota: "Soy actriz, cantante y me considero artista. A veces los proyectos llegan en los momentos justos y hoy tengo otro con el que decido avanzar, así que tengo que decirle adiós a Popstars".
A mí, que llevo años cubriendo estos vaivenes del mundo del espectáculo, esa manera de hablar me suena a una madurez que no siempre se ve en alguien tan joven. No hay rencor, no hay reproche, hay una decisión tomada con la frente alta y un "esto es lo que puedo hacer ahora" dicho sin dramatismo.
De Britney Spears a María Becerra, pasando por el Estadio Mary Terán de Weiss
- La primera audición fue en el Estadio Mary Terán de Weiss, con el número 2274 colgado del cuello.
- Cantó a capela durante treinta segundos el clásico Baby One More Time, de Britney Spears, y pasó.
- En una ronda posterior cambió de repertorio y se plantó frente al jurado con Desafiando al destino, de María Becerra.
- El tribunal de esa etapa estuvo integrado por Ángela Torres, Carlos "Charlie" García y Nicki Nicole.
- García fue uno de los que celebró su rendimiento antes de que se confirmara el pase a la siguiente etapa.
Cuando uno repasa ese recorrido piensa en el vértigo que debe haber sido: audicionar, cantar sin acompañamiento, esperar el veredicto, cambiar de canción, volver a cantar, escuchar que sí, y al día siguiente saber que afuera hay una ficción que reclama tu presencia. A mí me pasa siempre que cubro estos realities: me quedo pensando en lo que se siente cuando el reloj marca dos tiempos distintos al mismo tiempo.
La despedida y lo que viene
Pergolini no se fue enojada, y eso también es noticia. Lo dijo con una honestidad que desarma: "Me dio mucha lástima tener que irme porque fue una rebuena experiencia". Y agregó, con una media sonrisa que uno se imagina del otro lado de la pantalla, que aunque ya no está dentro del juego sigue mirando las emisiones y tiene ganas de ver cómo termina todo, quién se queda con el premio y cómo se arma esa banda soñada.
Mientras tanto, su calendario ya tiene dueño: las grabaciones de la cuarta temporada de En el Barro la esperan con el libro de escenas bajo el brazo. A veces pienso que la vida de los actores jóvenes es como una zamba que se va cambiando de compás, y uno tiene que aprender a seguir el ritmo sin perder el paso. Valentina, por lo que se ve, aprendió rápido. Y a los que nos quedamos mirando del otro lado de la pantalla, no nos queda más que aceptar la elección y acompañarla desde el sillón, con el café todavía humeando y las ganas de ver qué hace esta chica que, a los veinte, ya sabe que los sueños no siempre se toman de a uno.
