Nueve décadas de té y madera frente al lago Lácar
Desde 1936, una casa de madera sobre la Ruta de los Siete Lagos guarda el horno de leña original, una pastelería artesanal y blends con nombres de mujeres que la sostuvieron.
En una ladera del cerro Coronel Díaz, con vista abierta al lago Lácar, se levanta una construcción de madera de ciprés y troncos. Desde 1936 funciona ahí la casa de té más antigua de la Patagonia, y este 5 de noviembre cumple nueve décadas de actividad.
Una inglesa, un terreno y una chimenea que sigue encendida
La historia empieza con Renée Dickinson, una joven inglesa que llegó a San Martín de los Andes cuando el pueblo tenía unos 2.000 habitantes. Eligió ese terreno antes de que la reserva Lanín existiera como tal. El edificio tiene amplios ventanales hacia el agua y una chimenea a leña que todavía se enciende. Renée murió en 1943, y su memorial está dentro del predio.
La continuidad pasó primero a su hermano Barney y a su cuñada Frances, y después a su sobrina Janet, que reunió la memoria familiar en el libro Historia del Arrayán. Desde 2016, la familia Aristizábal lleva adelante la restauración de un lugar declarado patrimonio histórico y arquitectónico municipal por la Ordenanza 3326/99.
Scones, torres de tres niveles y blends con historia
El ritual del té inglés se mantiene, adaptado al entorno patagónico. La pastelera Gloria Figueroa lleva más de veinte años frente al horno de leña original, de donde salen scones, sándwiches caseros y repostería regional que se sirven en torres de tres niveles. La tea blender Ornella Aristizábal creó una colección de blends de autor:
- Renée: té verde con jengibre, menta, limón y lemon grass.
- Janet: hibisco, rosa mosqueta, cáscaras de naranja, manzana silvestre y frutos rojos.
- Frances: un blend que homenajea a quien lideró la cocina junto a Barney Dickinson.
Los tres también se venden en latas coleccionables para llevar. La finca tiene tres hectáreas, un sendero interpretativo de un kilómetro con tres miradores y un anfiteatro natural rodeado de alerces.
Por el aniversario, la casa suma música, fotografías históricas y una muestra que puede visitarse hasta diciembre. Es una oportunidad para ver de cerca cómo una casa de madera se mantuvo en pie durante casi un siglo sin perder su identidad.
