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Lunes, 19 de octubre de 2026
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Un dirigible a 17 kilómetros de altura reemplazó la torre de celulares de una zona de Japón durante una semana

La empresa estadounidense Sceye y la operadora japonesa SoftBank validaron llamadas, mensajes y alertas de emergencia desde la estratósfera sobre la isla de Shikoku. La aeronave, inflada con helio y propulsada por paneles solares, podría cubrir el área equivalente a 500 antenas terrestres.

Por Esteban LamasTecnología y ciencia · · hace 1 h
Un dirigible a 17 kilómetros de altura reemplazó la torre de celulares de una zona de Japón durante una semana

En una prueba inédita para la industria de las telecomunicaciones, un dirigible no tripulado de la empresa estadounidense Sceye permaneció más de siete días suspendido sobre la isla japonesa de Shikoku, en el extremo oriental del archipiélago, funcionando como una torre de telefonía celular ubicada a unos 17 kilómetros de altura. La aeronave, bautizada Service Test 1, sustituyó de manera efectiva la cobertura que prestan las antenas convencionales y permitió validar llamadas de voz, mensajes de texto, navegación por internet, transmisión de video y un sistema de alertas pensado para terremotos y tsunamis.

La iniciativa se concretó en conjunto con SoftBank, una de las principales operadoras de Japón, que incluso llegó a desactivar de manera deliberada la cobertura terrestre en la zona para comprobar que la aeronave pudiera cubrirla sin asistencia. Se trata de la primera vez que un vehículo estratosférico asume el rol de una estación base de telefonía celular integrada a la red central de un operador comercial, algo equivalente a montar una antena de telecomunicaciones en el techo de un edificio, pero con esa antena flotando a más del doble de la altura a la que vuelan los aviones comerciales.

Cómo funciona la torre celular que viaja en un dirigible

El Service Test 1 es una nave de 83 metros de largo, inflada como un enorme globo y rellena de helio, el mismo gas que se usa en los globos aerostáticos de los cumpleaños. Se impulsa mediante paneles solares que cubren su superficie, lo que le permite mantenerse en vuelo durante semanas sin necesidad de combustible tradicional. En su panza lleva una antena denominada SceyeCell, que funcionó como estación base 4G LTE, la misma tecnología que utiliza cualquier teléfono moderno para conectarse a la red. La antena dialoga directamente con los teléfonos y, a la vez, se enlaza con la red central de SoftBank como si fuera una antena más del sistema.

Para que la idea se entienda mejor, pensemos en una estufa a gas: el helio es el gas que infla la nave, los paneles solares son la fuente de energía y la antena es el quemador, donde realmente se cocina el servicio. Los paneles generan electricidad durante el día y la nave la almacena para seguir operando de noche, lo que le da autonomía para sobrevolar una misma zona durante lapsos prolongados.

Un viaje de 30.000 kilómetros para probar la cobertura

La aeronave despegó el 9 de agosto desde Moriarty, en el estado de Nuevo México, en el suroeste de Estados Unidos. Tardó 13 días en recorrer más de 15.000 kilómetros sobre el océano Pacífico y, una vez sobre Japón, permaneció siete días en una zona cercana a la localidad costera de Muroto, a una altitud de entre 16,5 y 17 kilómetros, muy por encima de los aviones de línea y de las corrientes de chorro, esos ríos de viento que cruzan la atmósfera a gran velocidad y que suelen complicar la aviación. El regreso a Nuevo México se completó el 5 de septiembre, con casi 30.000 kilómetros recorridos en 30 días.

  • Servicio de llamadas de voz con calidad equivalente al de la red convencional.
  • Envío y recepción de mensajes de texto y navegación web habitual.
  • Transmisión de video en tiempo real desde dispositivos conectados.
  • Sistema de avisos de emergencia para terremotos y tsunamis.
  • Línea de auxilio marítimo operada junto con la guardia costera japonesa.
  • Control remoto de drones equipados con tarjetas LTE, con video en vivo desde la estratósfera.

Procesar datos arriba, no abajo

Uno de los puntos más llamativos de la prueba fue que la nave llevaba a bordo un servidor capaz de procesar información directamente en la estratósfera, sin necesidad de enviar los datos a centros de cómputos instalados en tierra. Es como tener una cocina arriba del comedor: en lugar de bajar los pedidos a un depósito en la planta baja y esperar que suban los platos, la preparación se hace en el mismo piso donde se sirve la comida. El tiempo de respuesta promedio se midió en 68 milisegundos, una cifra que, según la información difundida por Sceye, representa una reducción de más del 40 por ciento frente al procesamiento habitual en la nube.

Mikkel Frandsen, fundador y director ejecutivo de Sceye, sostuvo que la plataforma puede quedarse sobre una zona de operación en la estratósfera, justo por encima de la corriente de chorro y 30 veces más cerca que los satélites de órbita baja. La organización inversora Helena, que acompaña el proyecto, estima que la nave podría escalar hasta transportar cargas de 250 kilogramos, entre 25 y 50 veces más que otras plataformas estratosféricas comparables. Para dimensionarlo, equivale a subir al techo de una casa un equipamiento 25 veces más pesado que el de las antenas estratosféricas que existen hoy en servicio.

Qué falta para que la torre voladora llegue a todos

Aunque la prueba japonesa fue un éxito técnico, todavía restan pasos importantes antes de que un servicio de este tipo se vuelva cotidiano. La empresa debe completar la certificación regulatoria en distintos países, ya que cada jurisdicción tiene sus propias normas para aeronaves que operan en la estratósfera. También falta terminar el enlace óptico con láseres entre la nave y estaciones terrestres, una pieza clave del sistema que permitiría conectar satélites de órbita baja con antenas en la superficie, pero que durante la prueba mostró resultados parciales. Por último, SoftBank y Sceye deben acordar un modelo de despliegue permanente que defina quién opera la nave, cómo se paga el servicio y cuántas unidades se necesitan para cubrir un país entero.

“puede quedarse sobre una zona de operación en la estratósfera, justo por encima de la corriente de chorro y 30 veces más cerca que los satélites de órbita baja.”Mikkel Frandsen, fundador y director ejecutivo de Sceye
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Esteban LamasTecnología y ciencia

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