La jubilación mínima quedó 61% por debajo del ajuste que la inflación, según el cálculo más restrictivo
El haber mínimo garantizado alcanzó $435.749 en octubre de 2026, pero el bono congelado en $70.000 lleva el ingreso total a $505.749. La distancia frente a los valores que corresponderían por inflación llega al 61% en el piso y al 75% en el máximo del sistema.
El haber mínimo garantizado cerró octubre de 2026 en $435.749. Sumado el bono de $70.000 que permanece congelado desde marzo de 2024, el jubilado con la prestación mínima percibe $505.749. Frente a los $435.749 del haber base, el refuerzo representa apenas el 16%, cuando en marzo de 2024 equivalía al 52%.
Aplicando la inflación acumulada desde 2020, el haber mínimo debería ubicarse entre $580.000 y $700.000, de acuerdo con el criterio de corrección utilizado. La brecha oscilló entre el 34% y el 61%. Traducido: el jubilado mínimo recibe, en el extremo más desfavorable del cálculo, 39 centavos por cada peso que habría correspondido si la prestación hubiera conservado su valor real.
Un bono sin actualización ni integración al haber
El bono de $70.000 no forma parte del haber jubilatorio, no se actualiza mediante la fórmula de movilidad y tampoco se computa para el aguinaldo. Para mantener el poder adquisitivo que tenía en marzo de 2024, debería rondar los $160.000. Por esa razón, el total de $505.749 queda alrededor de un 15% por debajo del piso corregido exclusivamente por inflación.
- El haber mínimo garantizado de octubre de 2026 fue de $435.749.
- El bono congelado asciende a $70.000 y eleva el ingreso mínimo a $505.749.
- El valor estimado del bono según su poder de compra de marzo de 2024 se aproxima a $160.000.
- La brecha del haber mínimo frente a las estimaciones ajustadas por inflación es de entre 34% y 61%.
La pérdida es más marcada en el extremo superior del régimen. El haber máximo llegó a $2.932.175 en octubre de 2026, mientras que los cálculos de corrección por inflación lo situarían entre $4,3 millones y $5,1 millones. La diferencia, según el criterio empleado, se encuentra entre el 45% y el 75%.
Además, la distancia entre el mínimo y el máximo se redujo con el correr del tiempo. En 1995, la prestación máxima equivalía a más de 21 haberes mínimos; en octubre de 2026, la relación fue de 6,7. El estrechamiento de la escala también alcanza a la Pensión Universal para el Adulto Mayor, equivalente al 80% del mínimo, y a las pensiones no contributivas por invalidez, fijadas en el 70%.
La nueva movilidad y sus efectos
Desde marzo de 2024, los haberes se ajustan mensualmente según el Índice de Precios al Consumidor. El cambio quedó incorporado después de que la fórmula anterior, basada en una combinación de salarios y recaudación, resultara insuficiente para preservar el poder adquisitivo en un contexto de inflación de 94,8% en 2022 y 211,4% en 2023.
Para los jubilados próximos al piso, un recálculo individual puede no producir una mejora concreta: cuando el resultado queda por debajo del mínimo garantizado, el absorber la diferencia y el haber final no cambia. El material de base señala que la actualización del extremo superior requiere una precisión adicional que no consigna, por lo que no resulta posible cuantificar sus efectos sin información adicional.
