Neuquén se reinventa: un hub de transporte a cielo abierto y la costanera más larga de la Patagonia
La capital neuquina apuesta fuerte a la conectividad regional con un centro multimodal en el aeropuerto y suma tres kilómetros nuevos a su Paseo Costero, que ya supera los 35 kilómetros continuos sobre el río.
Llego a Neuquén con la curiosidad de siempre, esa mezcla de expectativa y asombro que me genera cada ciudad patagónica cuando decide aggiornarse. Y lo que me encuentro estos días es una capital que no se queda quieta: mientras por un lado se cocina un ambicioso hub de transporte dentro del aeropuerto, por el otro se estira la costanera más linda de la región con un tramo nuevo que ya se puede caminar, pedalear y disfrutar en familia.
Un aeropuerto pensado como punto de partida, no solo de llegada
El gobernador Rolando Figueroa lo dijo con una claridad que contagia: estamos trabajando para la licitación de todo un hub de transporte en el aeropuerto de la ciudad de Neuquén. La idea es simple y poderosa a la vez: que desde ese predio parta el tren hacia distintos puntos de la Patagonia y funcione, en paralelo, una terminal de ómnibus de larga distancia que permita llegar y salir de la capital con mucha más frecuencia y desde más lugares.
Para quienes viajamos seguido, esto significa algo concreto: menos trasbordos, menos horas perdidas en conexiones y la posibilidad de armar itinerarios combinando distintos medios sin rompernos la cabeza. Todavía no hay fecha confirmada de apertura, pero la decisión política ya está sobre la mesa y la licitación en marcha.
“Va a ser mucho más importante, en donde va a partir el tren hacia distintos lugares; una terminal de colectivos para que se pueda viajar hasta Neuquén y de acá a distintos puntos.”Rolando Figueroa, gobernador de Neuquén
La costanera sigue creciendo, y se nota
Si el hub es el proyecto a futuro, el Paseo Costero ya es regalo del presente. Acaban de inaugurar un nuevo tramo de tres kilómetros, entre las calles Chocón y Aguado, con una inversión de 15 mil millones de pesos puestategramente con fondos provinciales. La obra incluye calle vehicular, veredas anchas, bicisenda y mobiliario urbano, todo integrado en un mismo paisaje sobre el río Neuquén.
Con este sector la costanera neuquina supera los 35 kilómetros continuos sobre el río, una cifra que le saca varios cuerpos de ventaja a cualquier otra ciudad de la Patagonia. Se puede ir a caminar al atardecer, pedalear temprano, hacer base para correr o simplemente sentarse a mirar cómo corre el agua.
Consejos prácticos para quien quiera ir
- Llegar en micro de larga distancia desde Buenos Aires sale entre 35.000 y 60.000 pesos aproximadamente, según la empresa y la temporada; el viaje ronda las 16 a 18 horas.
- En avión, los vuelos desde Aeroparque o Ezeiza tienen precios muy variables: se consiguen tramos desde unos 45.000 pesos si se reserva con anticipación, y superan los 120.000 en fechas pico como Semana Santa o vacaciones de invierno.
- Una vez en la ciudad, moverse al Paseo Costero es gratis: se accede a pie, en bici o en auto, y hay estacionamiento en los principales miradores de la zona de Confluencia.
Donde el río se junta con la ciudad
El intendente Mariano Gaido lo dejó en cifras que marean: Neuquén recibe cerca de 90 nuevos habitantes por día, lo que deja a la luz la presión real sobre los servicios urbanos y la infraestructura de acceso. Por eso cada obra, desde un puente hasta una vereda en la costanera, se piensa también como respuesta a ese crecimiento sostenido.
Me gusta esa Neuquén que se planifica en serio: una capital que quiere ser nodo de servicios para toda la región, con movilidad moderna y con espacio público de calidad sobre el río. Después de caminar el nuevo tramo, me quedo con la sensación de que acá se está escribiendo un capítulo muy interesante de la Patagonia urbana.
Para cerrar, una recomendación al paladar
Si andás por la costanera y te agarra el hambre, sentate en cualquiera de los locales de la zona de Confluencia y pedí un buen cordero patagónico al asador, con una copa de malbec. Yo lo hice en un restaurante sobre la calle Chocón y me fui feliz: la carne se deshacía, el vino estaba fresco y el río Neuquén hacía de fondo. Es esa combinación simple de paisaje, producto y buena mesa que uno viaja a buscar y que, en Neuquén, ya se puede disfrutar a pleno.
