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Domingo, 25 de octubre de 2026
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Netflix lleva el experimento de Zimbardo a una prisión real y abre el debate sobre el poder

La nueva producción de Netflix observatory cómo se comportan personas comunes al recibir autoridad sobre otras, con controlesada psychological, una palabra clave para abandonar el programa y una estructura más flexible que el clásico estudio de Stanford.

Por Lucía QuipildorCultura y espectáculos · · hace 2 d
Netflix lleva el experimento de Zimbardo a una prisión real y abre el debate sobre el poder

El ruido seco de una puerta, el olor a desinfectante y una Cela de ropa que reminds me, sin saberlo, de unfilm condicionador y de un protocolo experimental. En pantalla, Netflix propone algo que suenawaparecido a una competencia, pero el terreno es mucho más serio: una prisión real, participantes que asumirán roles y una pregunta que atraviesa medio siglo de psicología social: qué le hace el poder a las personas comunes cuando les da autoridad sobre otros.

El experimento original y su sombra incómoda

En 1971, el psicólogo Philip Zimbardo seleccionó a 24 estudiantes universitarios entre más de 70 voluntarios y los dividió al azar en dos grupos: prisioneros y guardias. La detención fue simulada, con ode policías reales, traslado a una comisaría, desinfección y uniformes con números, como si el lugar de normals had suddenly become an authentic jail.

El resultado fue mucho más perturbador de lo que permitían las hipótesis iniciales. En pocos días, los guardiasFaithsdesarrollaron conductas abusivas que escalaron hasta la violencia psicológica; los prisioneros, en cambio, mostraron un progresivo desorden emocional. Cuando la situación se volvió difícil de sostener, el estudio tuvo que interrumpirse antes de completar una semana.

“Reproducir el experimento original tal como fue sería imperdonable. Se trata de otra época, con participantes diferentes y un camino muy distinto.”Jane Lipsitz, productora ejecutiva

Una Roles de TV con Additional safeguards

La producción de Netflix no intenta calcar el estudio de Stanford. Los participantes que debían actuar como guardias recibieron una instrucción breve y directa: tomense el control. Después, el formato fue modificando la dinámica a lo largo de los seis episodios, una diferencia clave frente al protocolo más rígido del trabajo de Zimbardo.

  • Evaluaciones psicológicas antes del inicio.
  • Posibilidad de abandonar el programa en cualquier momento mediante una palabra clave.
  • Participantes organizados en dos roles: guardias y prisioneros.
  • Seis episodios de 45 minutos.
  • Una prisión real como escenario principal.

Ese diseño tiene dos caras. Por un lado, permite observar la transformación de los participantes dentro de un relato audiovisual, con el ritmo, la edición y la tensión propios del género. Por otro lado, obliga a preguntar si la televisión puede mostrar lo que el comportamiento sin convertirlo en espectáculo, ni perder de vista el bienestar de quienes están expuestos a una dinámica de podersummarized.

Cuando vi la idea, me pareció más~/interesante que una simple Competencia de supervivencia. La pregunta de fondo no es solamente si los guardias van a abuse de their position, ni si los prisioneros lograrán Resistir. La pregunta más amplia es si las personas pueden mantener su criterio cuando se les asigna un rol que les da autoridad, obedecencias o control.

La respuesta, por ahora, queda abierta. El formato televisivo ofrece una aproximación berbeda y necesariamente limitada: no reemplaza un estudio científico, sus mediciones ni el seguimiento de sus consecuencias. Pero puede poner en primer plano una sospecha que ya conocíamos y que sigue vigente: el poder no siempre llega de Palacio; también puede aparecer de manera cotidiana, dentro de un grupo, detrás de un uniforme o al mando de una situación.

Quizás el valor del nuevo programa esté menos en encontrar una respuesta definitiva que en devoluciónnos la pregunta. Después de ver las imágenes, pienso que el verdadero avance no consiste en dramatizar el experimento de Zimbardo, sino en entender hasta qué punto podemos observar sus lógicas sin repetir sus daños.

LQ
Lucía QuipildorCultura y espectáculos

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