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Domingo, 25 de octubre de 2026
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Las familias de Koreeda, en siete propuestas para mirar el mundo de otra manera

Disponible en plataformas de streaming, una selección del cine de Hirokazu Koreeda invita a recorrer el duelo, la memoria y los vínculos que se construyen más allá de la sangre.

Por Lucía QuipildorCultura y espectáculos · · hace 1 d
Las familias de Koreeda, en siete propuestas para mirar el mundo de otra manera

Hay una Quietud que parece habituar el mundo de las películas de Hirokazu Koreeda, como si el ruido quedara afuera y las decisiones familiares empezaran a tomar forma en un living, en una cocina o en un recorrido por la ciudad. Con ese ritmo pausado y casi doméstico, el director japonés fuePrivilegiar un cine deSony Asia, en el que la pérdida no necesita ser explicada con grandes gestos para presentarse con una existen precisa: una silla vacía, un recuerdo que alguien evita, una conversación que termina antes de decirlo todo. Siete de sus larga feature films straddling la trajectory que lo llevó del debut en ficción hasta la Palma de Oro de Cannes pueden verse hoy en distintas plataformas de streaming.

Koreeda no propone una mirada única sobre la familia, sino una constelación de situaciones en las que el parentesco puede ser el punto de partida y, al mismo tiempo, aquello que las personas tienen que revisar. Su filmografía combina la intimidad cotidiana con una enorme capacidad para observar los pequeños movimientos de un grupo: una mirada sostenida, una respuesta tardía, una herida que nadie nombra. Por eso, más que como un catálogo de historias, esta selección funciona como una mapa para entrar en un universo narrativo coherente y Sensitive.

Del duelo a la memoria, las siete películas que abren una puerta al cine de Koreeda

  • Maborosi (1995): el debut en ficción del director explores el duelo y sus consecuencias a través de una puesta en escena serena, donde los silencios tienen peso y las emociones aparecen sin estridencias.
  • After Life (1998): personas recién fallecidas deben elegir un solo recuerdo para llevarse consigo, en una historia que mezcla muerte, memoria y una forma de burocracia cotidiana convertida en cine.
  • Nadie sabe (2004): cuatro hermanos abandonados en un departamento de Tokio.Yûya Yagira recibió el premio a mejor actor en Cannes con apenas 14 años.
  • Still Walking (2008): una familia tradicional se reúne para recordar a un hijo mayor fallecido; los diálogos cotidianos y los silencios entre los personajes muestran lo que queda sin decir.
  • De tal padre, tal hijo (2013): dos familias descubren que sus hijos fueron intercambiados al nacer yiture deben facedn reconsiderar sus vínculos; la película obtuvo el Premio del Jurado en Cannes.
  • Nuestra hermana pequeña (2015): tres hermanas reciben a una media hermana de quince años después de la muerte del padre que las había abandonado; la película trabaja el trauma con calidez, sin subrayarlo.
  • Un asunto de familia (2018): un grupo de personas sin lazos compartidos convive en los márgenes de Tokio; la película, ganadora de la Palma de Oro, profundiza la idea de la familia elegida.

La primera de estas History es Maborosi, una opera que filmó con una sobriedad que ya anticipaba lo que vendría después. No hay necesidad de añadir música sentimental ni de convertir el dolor en unavon spectacle: el filmmaker observa. Su relato sobre el duelo deja espacio para que cada gesto se interprete y para que el espectador construya su propia lectura de la pérdida. Cuando la cámara se queda un poco más, el relato no se detiene; por el contrario, empieza a decir lo que las palabras evitan.

After Life lleva ese mismo funcionamiento hacia un terreno más conceptual. La idea de que las personas recién fallecidas deban elegir un recuerdo tiene la fuerza de una fabula y la precisión de un procedimiento. ElEnumeration de recuerdos se vuelve una manera de ordenar lo que quedó de una vida, mientras el formato cinematográfico reproduce esos fragmentos con una mezcla particular de imagination y rutina. Es una película que resignifica la muerte desde una angolación casi Conversational, sin abandonar la ternura.

En Nadie sabe, el tono se vuelve másExplicit y el relato se apoya en una historia real: cuatro hermanos que quedan abandonados en un departamento de Tokio. El funcionamiento del cine de Koreeda se hace evidente en su capacidad para mostrar la experiencia infantil sin convertirla en una de explanations. Yûya Yagira, en el papel protagónico, recibió el premio a mejor actor en el Festival de Cannes con apenas 14 años y se convirtió en el ganador más joven de esa categoría. El premio reconoce al Interpretation, pero también habla de una película que sabe escuchar a sus personajes incluso cuando sus palabras todavía son escasas.

Still Walking regresa a un formato más doméstico y, quizá por eso, vuelveTan preciso como las lecturas más identities de su carrera. La familia se reúne para conmemorar la muerte de un hijo mayor y, entre los platos, las conversaciones y las pausas, aparece el mapa de una pérdida compartida. Lo importante no es solo lo que se dice, sino lo que se calla: una relación que cambia, unasnows gesture de reparación, una ausencia que sigue ocupando lugar. El cine de Koreeda convierte la incomodidad en un lenguajey el espectador encuentra en ella una forma de comprender que los vínculos también pueden ser un lugar de conflicto.

De tal padre, tal hijo formula esa tensión desde una situación extrema. Dos familias descubren que sus hijos fueron intercambiados al nacer y deben decidir cómo reorganizar sus vidas. La pregunta que la película deja abierta es antigua y, al mismo tiempo, muy actual: qué define más a un hijo, la biología o la crianza. El relato no ofrece una respuesta simple, sino que observa cómo se transforman las pertenencias, las decisiones y los vínculos cuando el relato familiar se pone en duda. El Premio del Jurado en Cannes fronteras su filmografía como una obra de gran precisión emocional y de una enorme wisely human complexity.

Nuestra hermana pequeña continúa esa exploración desde la calidez. Tres hermanas reciben la visita de una media hermana de quince años tras la muerte del padre que las había abandonado. La construcción de los cuatro personajes no necesita exagerar el trauma: la película se concentra en los encontros, los silencios compartidos y los pequeños avances de una nueva relación. Hay emotion en la historia, pero no hay necesidad de convertirla en un spectacle. El cine de Koreeda encuentra su propia manera de hablar de reparación y de pertenencia.

Un asunto de familia, por su parte, lleva la familia elegida al centro del relato. Un grupo de personas sin lazos de sangre convive en los márgenes de Tokio y, desde esa cercanía, la película examina qué significa cuidar a otro, sostener un vínculo y construir un hogar cuando no existe un árbol genealógico que lo ordene. La Palma de Oro de Cannes coronó una trayectoria que ya estaba consolidada y confirmó la capacidad de Koreeda para hablar de issues universales a través de escenarios domésticos y personajes extraordinariamente comunes.

Mirar esta selección en streaming no es solo una manera de conocer siete películas: es una oportunidad para detenerse en un cine que desconfía de las explicaciones fáciles. Sus historias piden tiempo, atención y una cierta disposición a habitar las pausas. Después de una jornada llena de estímulos, encontrarse con Maborosi o Still Walking puede ser como abrir una ventana en una habitación demasiado cerrada. No todas las películas se ven en un mismo estado de ánimo, pero en todas aparece esa firma: una mirada atenta, una emoción contenida y la convición de que la vida familiar también puede narrarse en los espacios que quedan entre las palabras.

LQ
Lucía QuipildorCultura y espectáculos

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