Seis soldados contra diez: Indiana cayó ante Atlanta con la enfermería llena
Los Pacers jugaron el lunes con seis basquetbolistas disponibles y perdieron 104-108 contra los Hawks.
Hay que decirlo con todas las letras: que Atlanta haya usado diez jugadores mientras Indiana andaba con seis no es un detalle menor. Es la diferencia entre llegar al final con aire o con la lengua afuera.
El lunes, los Pacers salieron a la cancha frente a los Hawks con un plantel reducido a la mínima expresión. Las bajas por lesiones y ausencias médicas obligaron al cuerpo técnico a improvisar, y los seis que quedaron en pie jugaron entre 35 y 45 minutos cada uno. El partido terminó 104-108 a favor de Atlanta.
Los que pusieron el cuerpo
- Jay Huff: 22 puntos en 40 minutos.
- Quenton Jackson: 20 puntos en 35 minutos.
- Braden Smith: 19 puntos en 42 minutos.
- Kobe Brown: 16 puntos en 38 minutos.
- Jarace Walker: 15 puntos en 45 minutos.
- Jalen Slawson: 12 puntos en 41 minutos.
Los números individuales son para aplaudir de pie. Pero el esfuerzo no alcanzó, y en el básquet el marcador final no entiende de buena voluntad.
La enfermería que no para
La baja más pesada es la de Tyrese Haliburton, que acumula cuatro partidos afuera por una distensión en el isquiotibial izquierdo. A él se sumaron Andrew Nembhard, con una lesión cervical; Aaron Nesmith, también con el isquiotibial izquierdo; Pascal Siakam, en descanso programado, e Ivica Zubac, con un esguince de tobillo izquierdo. Son los titulares habituales que faltaron.
El banco tampoco ayudó. T.J. McConnell está afuera por una distensión en el isquiotibial derecho, Obi Toppin por un esguince lumbar, Ben Sheppard por una cirugía de menisco izquierdo y Kelly Oubre Jr. por un golpe en la rodilla. Johnny Furphy, con rotura del ligamento cruzado anterior derecho, y Larry Nance Jr., por una enfermedad, completan la lista.
Con este panorama, los Pacers quedan en una posición incómoda en la Conferencia Este, y la nómina médica todavía no tiene fecha clara de regreso para la mayoría de los afectados. Me quedo con la imagen de seis pibes peleando cada pelota como si fuera la última. Eso también es basquet, y merece respeto. Pero la pregunta que queda flotando es cuánto aguanta un equipo así sin que la cuenta se le venga encima.
