Padres y pantallas: del control de horas al criterio propio de los chicos
Una iniciativa latinoamericana reunió más de cien consultas de familias, docentes y cuidadores sobre inteligencia artificial, videos falsos y el paso a plataformas generales. Las respuestas de los especialistas apuntan a formar criterio, no a prohibir ni castigar.
La inquietud de las familias ya no se limita a cuántas horas pasan los chicos frente al celular. Según el relevamiento de la iniciativa regional, los padres quieren entender qué comparten sus hijos con la inteligencia artificial, cómo reconocer una imagen falsa que circula en las redes y por qué la amenaza de quitar el teléfono no produce los resultados esperados.
Qué temas aparecieron con más frecuencia
La iniciativa convocó a padres, docentes y organizaciones interesadas en la protección de los menores en el entorno digital. El resultado fue una colección de más de cien preguntas en español, agrupadas por temas y respondidas por un equipo de profesionales. Entre los ejes más repetidos figuraron los siguientes:
- Límites de uso de los dispositivos
- Impacto en el sueño
- Tareas escolares
- Transición desde plataformas con control parental hacia las generales cuando los chicos crecen
- Uso de la inteligencia artificial
- Deepfakes, es decir, imágenes y videos falsos generados con inteligencia artificial
Una conversación en lugar de un castigo
Tatiana Márquez, gerente de Comunicaciones Corporativas y de Políticas para Canadá y América Latina de Google, sostuvo que quitar el celular como castigo no resulta eficaz porque no enseña nada al adolescente. En su planteo, la alternativa es construir un diálogo real sobre el uso de la tecnología, que involucre tanto a los chicos como a los adultos.
“Lo que tienes que hacer es lograr que haya una verdadera conversación para que el celular sea usado de manera inteligente por ellos, y por nosotros también.”Tatiana Márquez, Google
El paso de la infancia digital a la navegación general
Uno de los dilemas que más se repitieron fue el de un niño de once o doce años que ya no puede usar las versiones infantiles de las plataformas, pero que tampoco está preparado para navegar sin ningún filtro. La respuesta que surgió de las consultas propone una transición gradual, con acompañamiento adulto y herramientas de supervisión disponibles en los propios dispositivos.
En cuanto a la inteligencia artificial, Márquez señaló que muchas familias temen que los chicos dejen de aprender a pensar cuando casi cualquier pregunta obtiene una respuesta inmediata. Como alternativa, sugirió incorporar la herramienta de manera guiada, como punto de partida y no como reemplazo del proceso de comprensión. También indicó que varios jóvenes ya recurren a los buscadores tradicionales para verificar lo que responden los chatbots.
El crecimiento de los deepfakes suma un desafío adicional a esas preocupaciones, en un escenario donde distinguir una imagen auténtica de una falsa exige nuevas habilidades de lectura crítica.
