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Martes, 27 de octubre de 2026
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El sabor agridulce de Grande de España: por qué su final deja la puerta abierta

Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero explicaron las decisiones detrás del desenlace de la miniserie de Netflix y las condiciones para una eventual continuación.

Por Lucía QuipildorCultura y espectáculos · · hace 1 h
El sabor agridulce de Grande de España: por qué su final deja la puerta abierta

El final de Grande de España no busca cerrar todas las heridas ni ordenar por completo la vida de sus personajes. Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero, creadores de la miniserie de seis episodios protagonizada por Antonio de la Torre y Alexandra Jiménez, explicaron que esa mezcla de alivio y amargura fue una decisión deliberada.

Para Fernández Armero, la pareja que está en el centro de la historia percibe desde temprano que hay algo que no encaja en el vínculo, pero prefiere no desarmar esa construcción. Los dos necesitan aferrarse a la posibilidad de que todavía les espere algo bueno, una esperanza que los autores ubican en el corazón de la serie.

De la decadencia aristocrática a una historia de amor

Cavestany contó que la idea inicial era retratar a un aristócrata al borde de la ruina y, con él, a un mundo de títulos nobiliarios en decadencia. Sin embargo, el proyecto pronto se desplazó hacia el romance y las tensiones de esa relación, que terminó por darle a la historia una dimensión más íntima.

También ganó lugar el vínculo del protagonista con su mayordomo, interpretado por Enric Benavent. Según el guionista, esa relación no estaba prevista desde el comienzo: apareció durante el desarrollo y tomó la forma de una dependencia mutua, con lazos que remiten tanto a una figura paterna como a una fraterna.

Qué puede pasar con una segunda temporada

Los creadores dejaron el desenlace abierto de manera consciente y consideran que ese universo tiene espacio para nuevas historias, aunque una continuación dependerá de la respuesta del público. Cavestany aclaró, además, que no alcanzaría con repetir la fórmula: habría que encontrar una manera de reinventarla.

Una eventual segunda parte también tendría que resolver la ausencia de una actriz del elenco que falleció entre la producción y el estreno, ya que su personaje deja planteada una línea argumental hacia adelante. Al cierre de la historia, el protagonista perdió su patrimonio, su casa y el proyecto que sostenía su identidad, pero encontró a alguien que le presta atención en circunstancias irregulares: ahí, para sus creadores, conviven la pérdida y la posibilidad de seguir.

LQ
Lucía QuipildorCultura y espectáculos

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