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Viernes, 16 de octubre de 2026
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El mouse que te hace sentir el clic en la yema de los dedos: Logitech G PRO X3 Superstrike llegó para cambiar la puntería

Con clics hápticos ajustables, 135 horas de batería y un peso de apenas 59 gramos, el nuevo mouse de Logitech apunta directo al corazón de los jugadores competitivos de Counter-Strike, Valorant y compañía. Te cuento, primera persona, por qué este periférico me parece una pequeña revolución silenciosa.

Por Lucía QuipildorCultura y espectáculos · · hace 8 d
El mouse que te hace sentir el clic en la yema de los dedos: Logitech G PRO X3 Superstrike llegó para cambiar la puntería

Te confieso algo: la primera vez que enchufé el Logitech G PRO X3 Superstrike en mi computadora y empecé a probar los clics hápticos ajustables, me quedé un rato largo mirando la mano como si fuera la primera vez que usaba un mouse en mi vida. Es que la sensación es rara, íntima, casi física: uno aprieta el botón y, en vez del típico golpe seco de siempre, recibe una vibración finita que se puede graduar en seis intensidades distintas. Y eso, en un mundo donde cada milisegundo cuenta, no es un capricho: es una manera nueva de sentir el juego.

Clics que se tocan, clics que se piensan

Clics que se tocan, clics que se piensan

La gran apuesta del PRO X3 Superstrike es el sistema HITS, una tecnología que reemplaza los microinterruptores mecánicos y ópticos clásicos por un sensor inductivo con respuesta háptica. En criollo: en vez de un interruptor físico que se rompe con el uso, hay un sensor que detecta la pulsación y, al mismo tiempo, devuelve una pequeña vibración configurable a los dedos. Desde el programa Logitech G HUB, disponible para PC y Mac, se puede cambiar el punto en que se registra la pulsación, ajustar la distancia de reinicio del clic con la función Rapid Trigger y elegir entre seis niveles de intensidad táctil. Y como trae memoria integrada, uno puede guardar la configuración en el propio mouse y llevársela a una lan house o a la casa de un amigo sin volver a tocar el programa.

A mí, lo que más me llamó la atención fue lo de la memoria interna, porque soy de las que lleva el mouse a todos lados. Imaginate la escena: llegás a un torneo amateur, enchufás el periférico en cualquier máquina y, sin instalar nada, ya tenés tu perfil listo con la intensidad de clic que usás en Valorant, la sensibilidad para Counter-Strike 2 y la calibración fina para Apex Legends o Call of Duty: Warzone. Te ahorrás el mal momento de pedir permiso para instalar software ajeno en una computadora que no es la tuya.

Lo que hay que tener en cuenta antes de comprar

Lo que hay que tener en cuenta antes de comprar

  • La tasa de sondeo máxima, de 8000 Hz, se aprovecha de verdad en equipos con procesador moderno y pantalla de 240 Hz o más. Si tu monitor es de 144 Hz, no vas a notar la diferencia completa.
  • El sensor HERO 2 llega a 44.000 DPI, una cifra altísima que sirve sobre todo para configuraciones de sensibilidad muy baja en juegos competitivos.
  • La batería promete hasta 135 horas de autonomía, unas 45 horas más que el modelo anterior PRO X2, y es compatible con la alfombrilla POWERPLAY para carga inalámbrica.
  • Pesa 59 gramos y mantiene la carcasa simétrica sin perforaciones, con patas de PTFE en la base para deslizarse tanto sobre tela como sobre cristal. La caja trae cintas de agarre opcionales.
  • No trae iluminación RGB, ni botones laterales extra para multitarea, ni rueda con desplazamiento libre. Es una decisión consciente: todo está pensado para el control del movimiento y la pulsación durante la partida, no para el show.

Hay algo que me gusta mucho de este mouse y que quiero remarcar antes de cerrar: la decisión de no sumar luces ni botones de más me parece una declaración de principios en un mercado que suele recargar los periféricos de adornos. El PRO X3 Superstrike no quiere ser un objeto decorativo sobre el escritorio; quiere ser una herramienta de trabajo para quien se toma en serio los disparos virtuales. Y en ese sentido, los clics hápticos ajustables dejan de ser un gimmick y se vuelven una ventaja competitiva real: te permiten entrenar la memoria muscular del dedo con una respuesta que se adapta a cada juego y a cada estilo.

La conexión, dicho sea de paso, admite tanto el uso inalámbrico mediante la tecnología LIGHTSPEED de Logitech como el cable USB-C, así que uno elige según el momento. Yo, por las dudas, en una partida ranked siempre lo prefiero cableado, aunque la autonomía de 135 horas invite a despreocuparse. En definitiva, estamos ante un mouse que no inventa la pólvora pero que vuelve a poner el cuerpo en el centro de la experiencia: el clic ya no se escucha tanto como se siente. Y eso, para quienes pasamos horas frente a la pantalla afinando la puntería, es toda una invitación a repensar la relación entre la mano y el juego.

LQ
Lucía QuipildorCultura y espectáculos

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