Chapelco: una avalancha en zona no habilitada dejó a dos esquiadores a centímetros de ser arrastrados por la nieve
El desprendimiento se produjo en el filo posterior del cerro, a casi 1.980 metros de altura, y reavivó el debate sobre los riesgos de aventurarse fuera del dominio esquiable. El operativo del complejo evitó lesionados y restringió el acceso al sector mientras se evaluaba la estabilidad de la ladera.
En el marco de la temporada invernal que el centro de esquí Chapelco extiende hasta el 30 de septiembre, un episodio de características potencialmente trágicas volvió a poner bajo la lupa la necesidad de extremar los recaudos cuando se transita la montaña por fuera de las áreas habilitadas. El jueves por la tarde, una masa de nieve se desprendió desde el sector posterior del filo del Cerro Chapelco, a casi 1.980 metros sobre el nivel del mar, y avanzó ladera abajo con una velocidad que quedó registrada en videos tomados por circunstanciales testigos que se encontraban en las adyacencias del cerro, según reconstruyó el reporte difundido por el propio complejo turístico y replicado por medios locales de la región patagónica.
De acuerdo con la información suministrada por las autoridades del centro de esquí, dos personas que realizaban un descenso en zigzag por las inmediaciones de la zona del desprendimiento quedaron muy próximas al frente de nieve que avanzaba sobre la pendiente. Las imágenes a las que tuvo acceso la redacción muestran con claridad la velocidad con que la masa blanca se desplazó sobre la ladera y, al mismo tiempo, dan cuenta de la escasa distancia que separó a los deportistas del alud. Pese a la cercanía con el fenómeno, ambos lograron alejarse del área sin lesiones de ningún tipo, según consta en el parte oficial emitido por el complejo.
Qué cambió en la montaña
El área donde se produjo el desprendimiento no integra, según precisaron voceros del Chapelco, el dominio esquiable habilitado para la práctica deportiva. Se trata del filo, uno de los puntos más altos del cerro, un sector que no se encuentra señalizado ni autorizado para el descenso y que, por sus condiciones topográficas, permanece fuera del perímetro controlado por el personal del complejo. Tras la avalancha, la administración del centro de esquí activó de inmediato el protocolo de seguridad previsto para este tipo de contingencias, que contempló el despeje del área, la prohibición de ingreso de nuevas personas y el inicio de las tareas de evaluación de la estabilidad del manto nival en el sector afectado.
A quiénes alcanza la advertencia
- Esquiadores y snowboardistas que circulen por el Cerro Chapelco durante el resto de la temporada invernal, cuya fecha de cierre está prevista para el 30 de septiembre.
- Personas que practicando distintas modalidades de montaña se vean tentadas de aventurarse por fuera de las pistas señalizadas y de los dominios habilitados por el complejo.
- Equipos de rescate, patrulleros y personal de seguridad del centro de esquí, que deben permanecer atentos a la evolución de las condiciones de la ladera luego del desprendimiento.
- Visitantes y residentes de la región que reciben la recomendación de tomar conciencia sobre los riesgos asociados al tránsito por zonas no autorizadas en cerros nevados.
Desde cuándo rigen estas condiciones y qué explica el fenómeno
La advertencia sobre los peligros de transitar fuera del dominio esquiable no constituye una novedad coyuntural sino que forma parte de una política permanente del centro deー Chapelco. Desde el inicio de cada temporada invernal, y de manera específica cuando se registran nevadas intensas, las autoridades del complejo reiteran que el paso de personas por sectores no habilitados puede agregar una sobrecarga suficiente para desencadenar un desprendimiento en zonas donde la adherencia entre capas de nieve es débil. En el mismo sentido, recordaron que el viento posterior a las nevadas tiende a redistribuir la nieve hacia ciertos puntos de la ladera y a formar acumulaciones que pueden volverse inestables si la consistencia entre las capas resulta insuficiente, lo que incrementa el riesgo de avalanchas incluso en áreas que en apariencia se muestran transitables. De allí la insistencia del complejo en delimitar con precisión las zonas seguras y en recomendar de manera explícita que los visitantes no abandonen los perímetros habilitados bajo ninguna circunstancia.
