Carrie vuelve a la pantalla, ahora con ocho capítulos y el acoso que no se apaga al cerrar la pantalla
La novela de Stephen King llega a Prime Video en una serie escrita y producida por Mike Flanagan, que suma la exposición digital al hostigamiento escolar y le da más aire a la relación entre Carrie y su madre. Por Lucía Quipildor.
Hay un ruido particular que uno escucha cuando se sienta a ver una serie de terror en la pantalla del living: el zumbido casi imperceptible del modem, esa lucecita que parpadea mientras el video carga. A mí me trae el recuerdo de tardes enteras delante del televisor, cuando las películas de Stephen King se veían en VHS y el horror terminaba cuando uno apagaba el equipo. En la nueva Carrie, ese zumbido no se apaga nunca: el acoso que sufre la protagonista la persigue por la red, se mete en la casa, se viraliza, y convierte al teléfono en una ventana abierta de par en par al peor de los miedos adolescentes.
La plataforma Prime Video estrenó el 7 de octubre los ocho episodios de esta adaptación, que tiene a Mike Flanagan como showrunner, guionista y productor ejecutivo, tarea que comparte con el propio King. Flanagan, que ya había llevado a la pantalla El juego de Gerald y Doctor Sueño, también se puso detrás de cámara en cuatro de los capítulos. La decisión de estirar la historia en formato serial, en lugar de condensarla en un filme, fue la apuesta central de un proyecto que se propuso, según declaró el equipo, darle más espacio a lo que la novela original dejaba apenas sugerido.
Una madre y una hija que respiran distinto
Samantha Sloyan, la actriz que interpreta a Margaret White, contó que el vínculo entre madre e hija fue el punto de partida para Flanagan. La serie se detiene en esa relación con una paciencia que las películas anteriores no podían permitirse: hay tiempo para los silencios en la cocina, para los rezos compartidos, para la forma en que Margaret intenta proteger a su hija del mundo exterior y termina aislándola aún más. La actriz, que participó en varias producciones del propio Flanagan, destacó que la extensión de ocho capítulos permitió explorar con más detalle a las dos mujeres y entender de dónde viene cada una de sus decisiones.
“La serie le da a la historia el espacio para respirar que la novela de 1974 ya pedía a gritos, y que el cine nunca le terminó de conceder.”Lucía Quipildor
Summer H. Howell, la actriz canadiense de 22 años que se pone en la piel de Carrie después de un casting de más de 1500 postulantes, llegó al papel sin haber leído el libro ni haber visto las versiones anteriores. Decidió mantener esa distancia a propósito: quería construir su propia mirada sobre la chica criada en el encierro doméstico que, tras perder a su padre, empieza a asistir a una escuela pública y enfrenta un hostigamiento que se vuelve viral. La intención de la actriz fue subrayar, ante todo, las ganas de Carrie de conocer el mundo y de vincularse con otros, algo que la serie expone capítulo tras capítulo.
El acoso que no termina en el aula
Si uno se pone a pensar, la pregunta que deja flotando esta Carrie no es tanto qué hace una escuela con una alumnaMarginada, sino qué hace una familia que le entrega a su hija un celular sin explicarle que el mundo de afuera ya no se queda afuera. La serie de Flanagan parece querer responder eso, capítulo a capítulo, con la misma lentitud con la que un secreto de familia termina por abrirse paso entre las paredes de una casa. A mí, la primera vez que la vi, me quedó una sensación rara, mezcla de algo que ya conocía y algo que no había visto nunca en pantalla: el vértigo de entender que el bullying que se sufre a los quince años, en 2025, no se apaga cuando uno cierra la puerta de su cuarto.
