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Jueves, 5 de noviembre de 2026
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Alimentación y ánimo en la adolescencia: lo que muestran dos relevamientos con más de 20.000 jóvenes

Dos investigaciones realizadas en Australia y Canadá vincularon el consumo de fruta con menos síntomas de depresión y ansiedad, y el de bebidas azucaradas con mayor malestar emocional.

Por Valentina SajamaSociedad y educación · · hace 1 d
Alimentación y ánimo en la adolescencia: lo que muestran dos relevamientos con más de 20.000 jóvenes

Dos investigaciones realizadas en Australia y Canadá, con más de 20.000 estudiantes secundarios, documentaron una correlación entre los hábitos alimentarios y el estado emocional de los adolescentes. Según los datos difundidos, cada porción diaria adicional de fruta se asoció con una reducción del 13% en síntomas de depresión y del 7% en ansiedad, mientras que el consumo frecuente de bebidas azucaradas coincidió con un mayor desánimo entre los participantes.

Un seguimiento de cuatro años en Australia

Un equipo de investigación de la Universidad de Sídney, liderado por Lily Davidson, siguió durante cuatro años a 6.537 estudiantes de 71 colegios de Nueva Gales del Sur, Queensland y Australia Occidental. Los jóvenes tenían en promedio 12 años y medio al inicio del seguimiento y fueron encuestados todos los años, desde séptimo hasta décimo grado.

Para aislar el efecto de la alimentación, los investigadores excluyeron a quienes ya presentaban signos marcados de malestar al comenzar el estudio y ajustaron los datos por edad, sexo, nivel socioeconómico y actividad física. Los resultados, publicados en la revista Child and Adolescent Mental Health, mostraron la asociación con la fruta mencionada más arriba. El consumo habitual de los participantes rondaba entre dos y dos porciones y media por día.

La propia Davidson precisó que los registros describen tendencias generales y que no implican que comer una fruta resuelva un problema de salud mental. Según explicó, el estado emocional depende también de factores genéticos, sociales y afectivos. Aun así, remarcó que la nutrición cotidiana es un hábito concreto y modificable que puede incorporarse como medida de prevención.

El efecto de las bebidas azucaradas

El mismo estudio australiano identificó el efecto contrario en las bebidas azucaradas. Gaseosas, jugos envasados y preparados energéticos o deportivos consumidos con frecuencia se asociaron con una mayor probabilidad de desánimo persistente y estados de inquietud. Según el informe, el efecto fue más pronunciado en los varones.

Una investigación paralela, publicada en Preventing Chronic Disease, la revista de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, analizó a 13.887 adolescentes en Canadá y llegó a un patrón similar. Mayor presencia de frutas y verduras frescas coincidió con mejor bienestar, mientras que los refrescos endulzados se asociaron con cuadros de malestar más agudos.

En cuanto a la explicación biológica, el material consultado indica que los alimentos con alto contenido de azúcares refinados generan picos de glucosa en sangre que se vinculan con procesos inflamatorios. La fuente no desarrolla esa línea en el texto disponible, por lo que la nota se limita a señalarla como parte del marco planteado por los estudios.

VS
Valentina SajamaSociedad y educación

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