La vida de Matthew Perry, detrás de la fama: Netflix estrenó una serie sobre su lucha contra las adicciones
La producción de tres episodios reúne a familiares, amigos y exparejas del actor, a tres años de su muerte. Entre los testimonios se destaca el de su hermana Mia, que habla públicamente por primera vez desde entonces.
La imagen de Chandler Bing hizo reír a millones de personas, pero la vida de Matthew Perry estuvo atravesada por una lucha prolongada contra las adicciones. Ahora, Netflix propone volver sobre esa historia en El de Matthew Perry, una serie documental de tres episodios que ya está disponible completa en la plataforma.
El estreno llega en torno al tercer aniversario de la muerte del actor, ocurrida el 28 de octubre de 2023. Perry tenía 54 años cuando fue encontrado sin vida en el jacuzzi de su departamento de Los Ángeles. La causa fue una sobredosis accidental de ketamina y cinco personas enfrentaron cargos judiciales vinculados con el hecho.
Una internación al borde de la muerte
Entre las voces que aparecen en el documental está la de su hermana Mia Perry Bowick, quien repasa los momentos límite que atravesó la familia. Uno de los más graves ocurrió en 2018, cuando el consumo de opiáceos derivó en una perforación de colon y una internación de tres meses, durante la cual el actor sufrió sepsis severa y estuvo en coma.
La recuperación también fue difícil. Según relata su hermana, Perry tenía serias dificultades para caminar y necesitaba asistencia permanente de enfermeros. Su testimonio permite dimensionar una etapa en la que el actor dependía de cuidados constantes.
Los vínculos y el peso de la adicción
La serie reconstruye además la relación con Kenneth Iwamasa, asistente personal de Perry, procesado por haberle administrado la dosis fatal de ketamina. Bowick cuenta que tanto el actor como su familia confiaban plenamente en él y que ambos compartían sus días.
Los amigos David Pressman y Roger Castillo recuerdan otros episodios difíciles, entre ellos un accidente de tránsito de fines de los años ochenta, cuando Perry conducía bajo los efectos del alcohol. Una exnovia identificada como Rome se detiene, en cambio, en sus dificultades para construir intimidad: era algo que deseaba, pero que también le generaba temor.
Pressman describe la frustración, la bronca y la tristeza que acompañaron al actor durante años por no poder superar la adicción. Evelyn Sallinger, a quien Perry conoció en un centro de tratamiento en 2017, suma otra mirada: señala que a él le costaba reconocer que estaba mal. Son relatos que invitan a mirar más allá del personaje y a comprender la dimensión humana de una historia dolorosa.
Lucía Quipildor, Cultura y espectáculos.
