Un arquitecto con acento catalán que viene a complicar a todos en la Perfumerías De la Reina
David Janer regresa a la televisión diaria de la mano de «Sueños de libertad», donde se mete en la piel de Josema, un profesional refinado y con pasado, dispuesto a revolver las alianzas de la familia que sostiene la historia. La experiencia en «Amar es para siempre» y el reencuentro con un equipo conocido le dan al actor un punto de apoyo para meterse de lleno en la serie española que también se ve en la Argentina.
Hay un rumor particular cuando uno entra por primera vez al set de una serie diaria después de años de estar afuera. Es una mezcla de polvo de utilería, café recalentado en un termo gigante y ese murmullo bajo de los técnicos que ya llevan horas acomodando luces. Algo de eso se le nota a David Janer cuando habla de su vuelta a este formato, porque lo hace con la soltura de quien sabe que acá adentro los minutos corren más rápido que en cualquier otra ficción.
El actor catalán se incorpora a «Sueños de libertad», la producción que la pantalla de Antena 3 emite en su país y que en la Argentina se puede ver a través de distintos cableoperadores, para interpretar a Josema, un arquitecto que llega desde Barcelona con un pasado a cuestas y un oficio que se va a cruzar, literalmente, con el destino de Perfumerías De la Reina. Janer vuelve así a un registro que conoce bien, el de la telenovela diaria, después de haberse puesto en la piel de Guillermo Galán Barrios durante nada menos que 658 episodios de «Amar es para siempre», una marca que en este oficio equivale a haberse corrido una maratón.
Josema, el hombre que llega a desordenarlo todo
El personaje está pensado como un profesional refinado y melancólico, una de esas figuras que uno imagina con un bloc de dibujo siempre a mano y una manera de mirar a los demás que parece estar midiendo distancias. Janer lo describe con una idea que atraviesa toda la historia: la idea de construir, porque la construcción no es solo su trabajo sino también el recorrido que va a hacer dentro de la ficción, y porque cada decisión que tome en la pantalla va a terminar modificando las relaciones que la serie viene sosteniendo.
“El arquitecto arrastra asuntos de su pasado que vuelven a moverse al relacionarse con los demás, y la idea de construir atraviesa su oficio y su recorrido dentro de la historia.”David Janer
Por qué la adaptación le costó menos que otras veces
El propio Janer lo cuenta con una sinceridad que tranquiliza: cuando uno arranca en un set nuevo necesita un tiempo para acomodarse, para aprender los nombres del cámara, de la maquilladora, de la peluquera, de quien le abre el camarín. Esta vez, en cambio, se reencontró con buena parte de ese equipo técnico que ya lo había acompañado en «Amar es para siempre», y eso le permitió sentirse cómodo desde el primer día, con menos margen para la incertidumbre y más espacio para pensar en el personaje desde el vamos.
Entre sus antecedentes más fuertes figura «Águila Roja», donde encarnó a Gonzalo de Montalvo. Aquella serie bajó el telón el 27 de octubre de 2016, tras nueve temporadas y 116 episodios, con picos de audiencia que superaron los seis millones de espectadores en España, una cifra que hoy suena a otra era de la televisión pero que le dejó a Janer un entrenamiento muy útil para sostener personajes durante mucho tiempo. Ahora, con Josema, la apuesta vuelve a pasar por quedarse: el propio actor reconoció que le gustaría permanecer en la serie tanto como en su anterior ficción diaria, aunque dejó en claro que eso dependerá de cómo vayan creciendo los guiones.
«Sueños de libertad» se sostiene desde hace rato en una combinación muy reconocible de vínculos familiares, lealtades que se ponen a prueba y secretos que revientan en el momento menos pensado. La llegada de un arquitecto venido de afuera, con oficio para meterse en la estructura de la empresa y con un pasado capaz de reordenar afectos, es justamente el tipo de movimiento que esa maquinaria narrativa necesita para no perder aire. Janer, mientras tanto, vuelve a la rutina de grabar a diario con la experiencia de quien ya sabe que en este formato las contradicciones, las alegrías y los dolores de la vida cotidiana no son un adorno, son el motor de todo.
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