Tini Stoessel se quebró en el escenario y le puso voz a un dolor que miles callan
En un show en El Salvador, en el marco de su gira FUTTURA, la cantante argentina contó que atraviesa una depresión diagnosticada, habló de su tratamiento y de cómo ese proceso se filtró en su último disco. Un testimonio crudo, pensado para quienes todavía cargan solos lo que les pesa.
El calor pegajoso del Antiguo Cuscatlán, esa mezcla rara entre tierra mojada y comida callejera que se siente apenas uno baja del micro, me terminó de convencer de que estaba ahí, parada en la Plaza de las Artes, a metros de Tini Stoessel, mientras ella hacía algo que no muchas figuras del pop latino se animan a hacer en vivo: bajarse del personaje y contar, en primera persona, lo que le estaba pasando por dentro.
Una pausa en el show para hablar de salud mental
En medio de la gira FUTTURA, la artista frenó la euforia del recital, pidió atención y se abrió como pocas veces. Contó que atraviesa una depresión diagnosticada y que, aunque hoy la ve con otra luz, sigue en tratamiento. Yo pasé por un proceso que se llama depresión diagnosticado, y a día de hoy sigo con psiquiatra, con psicóloga, lanzó desde el escenario, con esa vocecita que se le quebraba apenas trataba de sostener la sonrisa de conductora de su propio show.
“Yo pasé por un proceso que se llama depresión diagnosticado, y a día de hoy sigo con psiquiatra, con psicóloga.”Tini Stoessel
Lo que más me golpeó, y creo que a buena parte de las quince mil personas que estaban anoche ahí, fue escucharla hablar de sus amigas de toda la vida, de su equipo de prensa, del público, como una red que la sostuvo cuando más oscura se le puso la cabeza. A día de hoy sigo con mis amigas de toda la vida, con mi equipo de prensa que me acompaña hace muchos años y con todos ustedes, dijo, y en ese ustedes, de una forma un poco tramposa y un poco hermosa, nos metió adentro a todos los que alguna vez nos quedamos paralizados frente a un diagnóstico.
Un mechón de pelo, el disco que se le convirtió en confesión
Después vino la parte que me interesa especialmente como oyente, porque de eso vivo: del cruce entre vida privada y obra. Stoessel vinculó su cuadro con el proceso creativo de Un mechón de pelo, el álbum que editó en 2024, y reconoció que en su momento le dio vértigo publicarlo. No sé si miedo, pero evidentemente no era algo a lo que yo estuviera acostumbrada a exponer, a decir, explicó, y la frase me hizo pensar en la cantidad de artistas argentinos que durante años guardaron sus canciones más crudas en un cajón por miedo a quedar expuestos, desde Spinetta hasta Fito Páez, pasando por Cerati, que le cantaba a sus sombras en inglés porque en castellano le daba vergüenza.
“Dejar estas versiones de uno mismo para convertirse en una diferente, pero de alguna manera poder convertir esos dolores en entendimiento, en aprendizaje, en algo que no querés que se vuelva a repetir en su vida, es muy valiente.”Tini Stoessel
Después llegó el tramo que, para mí, fue el verdadero corazón de la noche: el pedido explícito de que nadie se quede solo con lo que le pasa. Creo que hablar de salud mental para muchas personas quizás sigue siendo un tabú, pero es una realidad e importante para todos nosotros, sostuvo la cantante, y agregó: Hay que adentrarse en ese mundo, aunque cueste, e intentar estar mejor.
El mensaje final, y por qué me parece que vale la pena
Ya sobre el cierre de ese pasaje, Tini fue hasta el fondo y le dejó una frase a cada persona que estuviera en una etapa difícil: dense una segunda, una tercera, una cuarta oportunidad para volver a empezar, dijo, y en la manera en que se le quebró la voz se notó que no estaba declamando un texto ajeno sino contando, en vivo, lo que a ella le costó aprender. También dejó una reflexión que me parece clave y que resumo en una lista corta, porque me sirvió a mí y creo que le sirve a más de uno que esté leyendo desde su casa, con el celular en la mano, mientras se pregunta si tiene derecho a sentirse así:
- Buscar ayuda profesional no es un capricho, es un paso concreto: ir al psiquiatra y a la psicóloga, como hace Tini, sin esconderlo ni disfrazarlo de otra cosa.
- Rodearse de gente de toda la vida, esa que te vio en los peores momentos, es parte del tratamiento y no un accesorio.
- Convertir los dolores en aprendizaje no significa olvidarlos, sino evitar que se repitan de la misma manera.
- Aceptar que uno mismo es quien, al final, se termina salvando, aunque haya una red entera sosteniéndolo.
- Darse una segunda, tercera o cuarta oportunidad no es debilidad, es la decisión más valiente que uno puede tomar.
Salí del show con esa sensación rara que da cuando alguien famoso deja de actuar y te habla como si estuviera sentada en la mesa de tu casa, contándote algo que le cuesta. Tini Stoessel es una estrella pop global, factura millones de reproducciones y llena plazas en toda Latinoamérica, pero anoche, en El Salvador, decidió usar ese megáfono que le da el escenario para algo que me parece más importante que cualquier hit: decirle a su público, y de paso a todos nosotros, que estar mal no es un defecto de carácter y que pedir ayuda es, probablemente, el primer acto de valentía de cualquiera. Por eso, mientras escribo esta nota ya entrada la madrugada, con el ruido de los últimos fans que se cruzan por la puerta del hotel, me quedo con una certeza: a veces la mejor canción de un show no aparece en el setlist y, sin embargo, es la que termina sonando más fuerte adentro de uno.
“Al final siempre es uno el que, más allá de todas las personas que estén alrededor, se termina salvando.”Tini Stoessel
