Pizza, hamburguesa o empanada: cuánto ahorra el horno encendido frente al cadete que llega a la puerta
Un relevamiento de precios compara el costo de preparar en casa tres de los platos más pedidos por delivery y muestra dónde la diferencia se achica y dónde la cuenta sigue ganando lejos.
Les cuento lo que fui armando estos días, recorrriendndo góndolas y consultando promociones: hay una manera bastante concreta de saber si conviene prender el horno o levantar el teléfono. La respuesta corta es que depende del plato, de lo que ya tengamos en la alacena y de cuánta plata nos haya dejado la última salida. La respuesta larga, que es la que les dejo acá, tiene sus sorpresas, sobre todo con las empanadas.
Pizza: el ahorro más claro de los tres
Me llamó la atención lo redonda que queda la cuenta cuando uno se pone a hacer la masa en casa. Una pizza grande de mozzarella, de esas de ocho porciones bien generosas, sale 8.745 pesos si se compran los ingredientes justos para una sola preparación. Y miren el detalle: de ese total, 7.084 pesos se van en los 350 gramos de mozzarella. El resto, harina, levadura, salsa, un poco de aceite, suma mucho menos de lo que uno imagina.
Ahora, si en vez de comprar por receta vamos al super y llevamos los paquetes completos, el gasto inicial sube a 15.820 pesos, casi el doble. Pero ojo, porque lo que sobra alcanza para varias pizzas más. En los dos escenarios, el número queda muy por debajo de lo que cobran las pizzerías con envío, que arrancan en 20.000 pesos antes de pagar al cadete. El ahorro efectivo va del 56 al 72 por ciento, y descontando la hora que la masa lleva levar, el resto es más fácil que armar un rompecabezas de veinte piezas.
Hamburguesas: depende mucho de qué haya en la heladera
Con las hamburguesas la cosa se pone más parejita. Dos medallones con queso cheddar y papas fritas cuestan 10.797 pesos si uno compra solo lo que va a usar, unos 5.400 por unidad. Las promos más accesibles de las cadenas rondan los 18.000 pesos por dos hamburguesas con papas, así que el ahorro se acerca a los 7.200 pesos, cerca del 40 por ciento. Está bien, no es despreciable.
El problema aparece cuando la heladera está vacía y hay que ir a comprar todo: medallones, panes, queso, aceite. Ahí el ticket trepa a 23.439 pesos y supera las promos más baratas. Un dato que vale la pena tener en cuenta: el aceite de las papas se puede colar y reutilizar un par de veces más, así que el costo real termina siendo un poco menor.
- Pizza grande de mozzarella casera: 8.745 pesos con ingredientes justos, hasta 15.820 con paquetes completos. Delivery mínimo: 20.000.
- Dos hamburguesas con papas en casa: 10.797 pesos con lo justo, 23.439 si hay que comprar todo. Promos desde 18.000.
- Docena de empanadas de carne al horno: 14.484 pesos con cantidades exactas, 30.950 con paquetes completos. Promos desde 16.000.
Empanadas: el ahorro depende de con quién se compare
Acá está lo que más me sorprendió. Una docena de empanadas de carne al horno, con las tapas compradas, sale 14.484 pesos si uno se ajusta a las cantidades de la receta, algo así como 1.207 por empanada. La carne picada, 500 gramos a 8.000 pesos, se lleva más de la mitad de ese costo. Frente a las promos por docena más baratas de las casas de empanadas, que arrancan en 16.000 pesos, la diferencia es de apenas 1.516 pesos, un 9 por ciento. Muy poco.
Pero la cosa cambia si la comparación es con pizzerías que venden empanadas por unidad a 3.500 pesos o más: ahí la docena casera ahorra más de 27.000 pesos, alrededor del 66 por ciento. Y como pasa con las hamburguesas, si la alacena está en cero y hay que salir a comprar todos los paquetes, el gasto sube a 30.950 pesos y puede superar las promos más baratas, aunque los condimentos, las aceitunas, los huevos y el verdeo que sobran rinden para varias tandas más.
Mi consejo, después de revolver precios y cucharas toda la semana, es revisar la heladera antes de decidir. Si hay harina, aceite y un poco de queso, la pizza hecha en casa gana siempre, y por goleada. Para los que viven en un radio de dos o tres cuadras de la verdulería y la carnicería del barrio, los precios suelen ser bastante más bajos que los del super del centro, y ahí el ahorro se estira otro escalón. Y ya que estamos, si se inclinan por las empanadas, dense el gusto de comer una recién salida del horno en la mesa, con un poco de chimichurri casero, bien al estilo de los bodegones de Avellaneda o La Boca, donde una docena bien rellena no baja de los 20.000 pesos, así que bien vale la pena el esfuerzo de amasar en casa.
