Una final escrita en femenino: Gran Hermano Generación Dorada se define entre cuatro mujeres y un formato que cambió las reglas
Charlotte, Luana, Sol y Yipio quedan en carrera tras la salida de Yanina Zilli. Por primera vez en la historia argentina del ciclo, las cuatro finalistas son mujeres. La gala decisiva llega a mediados de la semana próxima, con un sistema de votación que invierte la lógica tradicional.
Lo confieso de entrada: cuando empecé a mirar el último tramo de Gran Hermano Generación Dorada todavía tenía esa sensación familiar de estar frente al living de mi casa, con el runrún de la heladera de fondo y un poco de olor a café recién pasado. Pero la pantalla mostraba otra cosa: una casa sin Yanina Zilli, esa concursante que se fue después de 196 días adentro, y a cuatro mujeres que, hasta hace nada, parecían simples vecinas de pasillo y ahora son protagonistas de un cierre histórico.
Porque hay que decirlo con todas las letras: por primera vez en la historia argentina del programa, las cuatro finalistas son mujeres. Charlotte Caniggia, Luana, Sol y Yipio. No hay un varón en el tramo decisivo, algo que no había pasado ni en la temporada 2002/2003, cuando se consagró Viviana Colmenero como la primera ganadora del país, ni en 2007, cuando la última campeona registrada, Marianela Mirra, se llevó el premio.
Cómo se llega hasta acá, según el material
- Mariela Prieto fue la primera en quedar fuera de la recta final.
- Luego se fue Yanina Zilli, en un mano a mano directo con Charlotte.
- Antes, Jennifer Pincoya Galvarini había perdido el suyo frente a Yipio, en una votación que superó los 13 millones de sufragios: el 58,1% en contra, el 41,9% a favor de Yipio.
- La recta final arrancó con seis concursantes y ahora quedan cuatro.
Y acá viene un dato que me parece clave, porque cambia la manera en que uno mira el reality desde el sillón. El sistema de votación de este tramo no funciona como en el resto del ciclo: el público no vota para echar a alguien, sino a favor de quien quiere que siga. La participante con menos votos positivos es la que deja la casa. Es un giro sutil pero profundo, del tipo de los que invierten la lógica del voto y te dejan pensando en qué significa, en definitiva, apoyar a alguien.
El calendario que maneja la producción es así: este miércoles 9 de septiembre habrá una nueva eliminación. El lunes siguiente, otra. Después, dos finalistas. Y a mediados de la semana próxima, la gala que define a la ganadora. Mientras tanto, este martes estaba prevista la salida de los tres visitantes que entraron a la casa, Sebastián Cola, Titi Tcherkaski y Tomy Riguera, y uno de ellos se va a llevar un viaje como parte de esa instancia.
Ahora, mirando a las cuatro que quedan, le hago la pregunta que le hago a cada final de Gran Hermano que me toca cubrir, esa que uno se hace mientras lava los platos o espera el colectivo: ¿cuál de las cuatro creés que se lleva el triunfo? Charlotte, con su apellido conocido y su presencia arrolladora; Luana, que viene construyendo su propio relato desde adentro; Sol, que supo pasar inadvertida hasta que el juego la puso en el centro; o Yipio, que ya demostró que sabe sobrevivir a un mano a mano con más de 13 millones de votos en contra.
Me animo a decir algo, aunque sea arriesgado en una columna: más allá de quién se corone, esta edición ya dejó una marca. Una final íntegramente femenina en un formato que lleva más de dos décadas en la pantalla argentina no es un detalle menor. Es un espejo en el que se mira la teleaudiencia, la producción y, por qué no, esta periodista que todavía recuerda, mientras escribo, el ruido seco de la placa que se apagaba en la última gala de Colmenero, allá por 2003.
“No se había dado nunca que las cuatro finalistas fueran mujeres en la versión argentina del formato.”Producción de Gran Hermano Generación Dorada, según el material difundido
