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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Tarantino, el fan obsesivo de Costner que descubrió un clásico escondido en una semana de cartelera

El director de Pulp Fiction reveló que vio cinco veces en el cine Fandango, la ópera prima de Kevin Reynolds que en 1985 pasó sin pena ni gloria y hoy es objeto de culto

Por Lucía QuipildorCultura y espectáculos · · hace 37 d
Tarantino, el fan obsesivo de Costner que descubrió un clásico escondido en una semana de cartelera

A veces uno se topa con una película en el momento exacto en que nadie la está mirando, y esa sensación de descubrir algo en silencio se parece un poco al olor a pochoclo rancio de la sala del cine de barrio un martes a las cuatro de la tarde. Eso mismo le pasó a Quentin Tarantino en 1985, cuando cayó rendido frente a una comedia que casi nadie vio en su estreno original y que, sin embargo, se le instaló en la cabeza como una de las mejores óperas primas de la historia del cine.

La película en cuestión es Fandango, escrita y dirigida por Kevin Reynolds, con un Kevin Costner todavía veinteañero en el rol central. La historia sigue a cinco amigos que, el día de su graduación en 1972, se mandan un viaje por carretera por el desierto como despedida de la adolescencia antes de enfrentar la vida adulta. El tono mezcla humor, amistad y ese aire de aventura terminal que tienen los últimos días antes de que todo cambie para siempre.

Un estreno que fue casi un suspiro

En la pantalla grande, la película recaudó apenas 91 mil dólares en Estados Unidos. Estuvo en cartelera nada más que una semana. Una semana, cinco funciones para el mismo espectador. En una entrevista con Vanity Fair, Tarantino lo contó tal cual: Es una de las mejores óperas primas de la historia del cine. La vi cinco veces en el cine, ¡y solo estuvo en cartelera una semana!

A mí me pasó algo parecido, aunque a una escala mucho más modesta, cuando años atrás encontré Fandango dando vueltas por la programación de un canal de cable y me quedé pegada al sillón sin poder cambiarla hasta que terminó. Entendí perfecto la locura de Tarantino: hay películas que tejen una especie de hechizo silencioso, como si te dijeran al oído que esa forma de mirar el mundo ya no se va a repetir.

La actuación de Costner como una revelación

“La señal de un actor realmente genial es que, después de ver su actuación, quieres actuar como él. Quería vestirme como Kevin Costner. Empecé a hablar como Kevin Costner. Quería ponerme un esmoquin mugriento y dormir y orinar y vomitar y beber y sudar en un coche cruzando el desierto. Hizo que un esmoquin mugriento parezca lo más guay del mundo.”Quentin Tarantino

El director de Pulp Fiction no se guardó nada. A Costner lo describió con una devoción casi adolescente, como si aquel personaje le hubiera dictado una forma nueva de habitar el mundo. Y no fue el único en quedar tocado: Reynolds, que por aquellos años parecía destinado a ser una de las grandes voces del cine estadounidense, había sido proclamado por el propio Tarantino como el futuro Stanley Kubrick de su década.

Un recorrido que se cruzó con Tarantino

  • Reynolds y Costner siguieron trabajando juntos después de Fandango y firmaron Robin Hood, príncipe de los ladrones en 1991, una de las películas más vistas del inicio de esa década.
  • La dupla volvió a cruzarse en el set de Waterworld en 1995, un rodaje atravesado por roces entre director y estrella que con el tiempo se fueron apaciguando.
  • Mucho después coincidieron en la miniserie Hatfields and McCoys, un compromiso que terminó empujando a Costner a rechazar un papel en otra película.
  • Ese papel fue a parar a otro actor nada menos que en Django desencadenado, donde finalmente quedó fuera del elenco.

Por eso hoy Fandango sobrevive como esas películas de culto que uno recomienda en una sobremesa y nadie conoce, y que de vez en cuando aparecen programadas a las tres de la madrugada en algún canal de aire. Sigue siendo, como dice Tarantino, una rareza que él tuvo la suerte de cruzarse cuando todavía estaba viva en una pantalla grande. La nuestra, en cambio, es la de volver a buscarla cada vez que podemos, porque hay historias que envejecen mejor cuando uno las mira sabiendo que casi nadie las vio en su momento.

LQ
Lucía QuipildorCultura y espectáculos

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