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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Such Brave Girls vuelve con todo: la familia que te saca una carcajada mientras te parte el alma

La segunda temporada de la comedia británica creada por Kat Sadler llegó al catálogo de Filmin en España y se confirma como una de las propuestas más filosas y desprejuiciadas de los últimos tiempos. Acá te cuento por qué vale la pena meterse en esta casa llena de gritos, fantasmas y decisiones límite.

Por Lucía QuipildorCultura y espectáculos · · hace 24 d
Such Brave Girls vuelve con todo: la familia que te saca una carcajada mientras te parte el alma

Te juro que arranqué a verla un martes a la noche, con el ruido del colectivo de la línea que me deja a dos cuadras de casa todavía zumbándome en la cabeza, y a los cinco minutos ya me había olvidado del cansancio. Such Brave Girls es de esas series que te agarra de las solapas y no te suelta. La segunda temporada acaba de caer en el catálogo de Filmin en España, con seis episodios de media hora que se ven como si fueran caramelos ácidos: uno detrás del otro, sin pausa, con esa mezcla de risa y dolor de panza que solo logran las comedias que se animan a mirar de frente las cosas que todos evitamos.

Una madre y dos hijas, un triángulo que arde

El corazón de la serie sigue siendo el mismo de la primera entrega: Deb, la madre, y sus dos hijas, Josie y Billie, tres mujeres que conviven empujándose, peleándose y queriéndose a los codazos. Kat Sadler escribe el guion y se pone en la piel de Josie, Lizzie Davidson es Billie y Louise Brealey vuelve como Deb. Las tres funcionan como un relojero suizo, cada una sosteniendo un vértice distinto del conflicto y, al mismo tiempo, haciéndolo estallar por los aires. Las decisiones de cada una rebotan sobre las otras, y las parejas sentimentales no quedan afuera de la onda expansiva.

Y acá viene lo que a mí me voló la cabeza: el primer episodio de esta segunda temporada arranca con Billie y Deb secuestrando a Josie para obligarla a casarse con Seb, el personaje que interpreta Freddie Meredith. Sí, leíste bien. Una boda forzada, montada en plan delirante, pero con una pregunta de fondo que la serie nunca pierde de vista: qué lugar ocupa la presión familiar cuando hay decisiones pendientes y heridas sin cerrar. No es un disparate gratuito, es un espejo deformado de cosas que pasan en muchas casas, nomás que acá se exageran hasta que duelen y, al mismo tiempo, te hacen reír hasta que te duelen las costillas.

  • La segunda temporada tiene seis episodios de media hora, pensados para maratonear.
  • Está escrita por Kat Sadler, que también interpreta a Josie, una de las hijas.
  • Lizzie Davidson vuelve como Billie y Louise Brealey como Deb, la madre.
  • La trama arranca con un secuestro exprés para empujar a Josie al altar con Seb.
  • La salud mental y el trauma son ejes centrales, no un adorno.
  • La serie no busca reconciliaciones fáciles ni finales almibarados.
  • La primera temporada había llegado a Filmin en 2024 y esta segunda se sumó al catálogo español unos catorce meses después del estreno original.

Hay algo que me parece clave y que quiero subrayar, porque es lo que separa a Such Brave Girls de tantas comedias familiares que andan dando vueltas: la salud mental no se usa como chiste, pero tampoco se trata con solemnidad de manual. Sadler mete sus propias experiencias en la escritura y eso se nota, porque los diálogos tienen esa textura íntima de lo vivido. Josie tiene antecedentes psiquiátricos y, sin embargo, la serie no se queda solo en ella: Billie y Deb también cargan lo suyo y la cosa se va armando como un mosaico donde cada pieza está un poco rota a su manera. La autora no necesita explicar demasiado, alcanza con mirar cómo hablan, cómo se evitan, cómo se lastiman y cómo, en el fondo, no saben quererse de otra forma.

El humor como herramienta, no como escapada

Acá me sale inevitable acordarme de la letra de esa zamba que dice que la risa es un cuchillo chiquito, y la serie parece entenderla al pie de la letra. Los capítulos no te prometen que el conflicto va a terminar bien, ni que las protagonistas van a hacer las paces con un abrazo musical al final. Al contrario: la evasión, las tensiones mal resueltas, las peleas que recomenzar al día siguiente, todo eso es el motor de la historia. La mirada es deliberadamente pesimista sobre las desventuras de esta familia, pero es un pesimismo que convive con un humor negro, inteligente, que no se baja nunca. Es el tipo de comedia que te hace sentir menos sola con tus propios desastres, porque te muestra que en otros lugares del mundo las familias también son un campo minado.

Te lo resumo así, como se lo conté a una amiga el otro día: Such Brave Girls es de esas series raras que te incomodan, te divierten y te dejan pensando al mismo tiempo, sin pedirte permiso para ninguna de las tres cosas. Si todavía no viste la primera temporada en Filmin, este es el momento perfecto para empezar, porque cuando termines la segunda te van a dar ganas de volver a la primera y mirar todo de nuevo con otros ojos. Y te aviso: la temporada se traga entera, como un alfajor a la medianoche, sin remordimiento y con ganas de repetir.

LQ
Lucía QuipildorCultura y espectáculos

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