Portugal sigue de fiesta sin el viejo crack y ya nadie se acuerda de él
El equipo de Jorge Jesus ganó 4-2 en Dinamarca con una segunda mitad a puro vértigo. Vitinha y João Félix liquidaron a un rival que se empecinó en empatar dos veces. En la misma fecha, Alemania se destapó, Países Bajos rescató un punto épico en Grecia y Gales aprovechó una expulsión relámpago en Noruega.
Lo dije mil veces y lo repito: cuando el ego se va a la tribuna, el fútbol empieza a fluir. Portugal viajó a Dinamarca sin su eterno capitán, ese que todavía se mira al espejo y se ve con veinte años, y volvió a casa con tres puntos más bajo el brazo. Cuatro a dos, con sustos, con dos empates que parecían despertador, pero con la claridad de un equipo que ya entendió que el recambio no es una amenaza: es un alivio.
El primer tiempo, un ida y vuelta de manual
En Copenhague se jugó como se juega en los bares después de las once: con el marcador abierto y las defensas de madera. João Cancelo, ese lateral que parece mediocampista los lunes y escultor los miércoles, facturó a los trece con una vaselina que dejó al arquero danés mirando el techo. Pero claro, los daneses son de raza dura. Mikkel Damsgaard empató a los veinticuatro y la cosa se puso interesante. Un minuto duró la ilusión local: Gonçalo Ramos, que tomó el lugar de Ronaldo como un caballero, combinó con Fernandes y clavó el dos a uno. Titular y respondiendo. Así se reemplazan las leyendas, muchachos, no con obituarios.
A los ocho del complemento, Rasmus Hojlund, que de chico la rompía en el United y ahora la rompe en la selección, puso el dos a dos y el Parque de Copenhague se comió el silbato. Pero Portugal, que tiene más mañas que un gato viejo, reaccionó con la precisión de un reloj suizo. Centro de Fernandes, cabezazo de Vitinha por el segundo palo a los veintiuno, y a otra cosa. Para cerrar, João Félix empujó un envío de Dalot a los cuarenta y uno y firmó el cuatro a dos final. Tres partidos, tres victorias, nueve puntos. Puntaje ideal, como en el colegio.
Lo que pasó en el resto de la fecha
- Alemania se sacó la mufa y goleó 2-0 a Serbia con tantos de Tom Bischof y Florian Wirtz. Klopp respira, por ahora.
- Países Bajos empató 2-2 con Grecia en Salónica después de ir perdiendo 2-0. Van Dijk descontó de cabeza y Reijnders selló la igualdad sobre la hora. Característica de la naranja mecánica: sufrir para empatar y encima festejarlo como si fuera un título.
- Gales le ganó 2-1 a Noruega en un partido que se definió por una expulsión a los diecisiete segundos del segundo tiempo. Torbjorn Heggem vio la roja por cortar un gol con la mano del reglamento y Neco Williams facturó el tiro libre al minuto. Eficiencia británica en estado puro.
Así quedó la cosa: Portugal manda con puntaje perfecto, Alemania se acomodó con su primer triunfo y Grecia, que venía de dos victorias seguidas, dejó escapar dos puntos en casa. Lo que viene, señores, es la cuarta fecha de la Nations League. En la próxima ventana, Portugal recibirá a un rival que todavía no conozco el detalle, mientras que Alemania y Países Bajos buscarán seguir levantando. Yo, mientras tanto, me voy a buscar un café. Tengo la garganta de tanto gritarles a los que todavía creen que el fútbol se gana con nombre y apellido.
