Platense se quedó en la puerta: ganó, luchó, pero el global lo dejó afuera
El Calamar arrancó 2-0 con goles de Mainero y Sepúlveda, pero Canobbio inclinó la serie a los 11 del segundo tiempo y Fluminense selló el 3-2 global en Vicente López.
Dicen que el fútbol es ingrato, y anoche en Vicente López lo confirmó con sello y firma. Platense salió a comerse la serie, se puso 2-0 antes del descanso y todavía así se quedó con las manos vacías. Fluminense, con más oficio que fútbol, metió el puñetazo justo a los 11 del complemento y se llevó el boleto a semifinales de la Copa Libertadores con un global de 3-2 que duele del lado de casa.
El equipo de Palermo hizo todo lo que tenía que hacer en los primeros 45 minutos, o casi todo. Mainero abrió la cuenta a los 29 con una jugada que arrancó en el medio y terminó con definición cruzada. Con la serie 2-1 abajo, el Calamar necesitaba uno más para empatar el global y vaya si lo buscó. Tanto insistió que a los 47, en tiempo adicionado, Sepúlveda ganó de cabeza en el área y desató el delirio en el Ciudad de Vicente López. Parcial 2-0, global 2-2 y todo por decidirse en el segundo tiempo. Pintaba para noche épica.
El baldazo de agua fría
Pero claro, esto es la Copa y estas cosas pasan. Apenas arrancó el complemento, cuando todavía la gente estaba acomodando el sandwich de la medianoche, Canobbio agarró la pelota, se filtró en el área y la empujó para poner el 1-2 parcial. A partir de ahí, Platense necesitaba volver a meter dos goles para forzar los penales. Uno solo servía para empatar el global, pero el segundo ya no entraba. Y no entró.
Palermo movió el banco, mandó a la cancha a Franco Zapiola y apostó a meter gente fresca arriba. Los centros llovieron sobre el área carioca, pero ahí apareció la experiencia de Fluminense: Thiago Silva firme como un muro de tres pisos y Fabio respondiendo cada vez que lo exigieron en serio. El Calamar chocó contra una defensa que sabe bien a qué juega esta clase de partidos.
Lo que viene
Se termina el sueño copero para Platense, que cierra su participación en la Libertadores con una actuación digna y un triunfo que no alcanza. Fluminense, mientras tanto, ya tiene la cabeza puesta en las semifinales y espera rival. Lo que viene para el Calamar es volver al torneo local y masticar bronca: quedó afuera, pero no de cualquier manera. Salió con la frente alta, goleadores con gol y una hinchada que se fue aplaudiendo. A veces eso, en el fútbol argentino, ya es bastante.
