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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Paredes y el muslo que no le da tregua: afuera de la semi y con el superclásico en la cuerda floja

El capitán de Boca se desgarró otra vez, esta vez el isquiotibial derecho, y no estará en ninguno de los dos cruces contra Vasco da Gama por la Copa Sudamericana. La recuperación coincide justo con la fecha del superclásico del 1 de noviembre: llega o no llega, depende de cómo le responda el cuerpo.

Por Federico AldereteDeportes · · hace 4 d
Paredes y el muslo que no le da tregua: afuera de la semi y con el superclásico en la cuerda floja

Otra vez Leandro. Otra vez el isquiotibial. El cinco de Boca ni siquiera alcanzó a tomar ritmo en la cancha de Instituto: entró en el segundo tiempo, reemplazó a Milton Delgado, y a los 16 minutos se agarró la parte de atrás del muslo derecho con esa cara de quien ya sabe lo que viene. Los estudios hicieron el resto: desgarro grado 2, al menos tres semanas fuera, y otra vez la historia repetida en su peor versión.

Lo que se pierde y lo que se viene

  • Copa Sudamericana: afuera de la ida en la Bombonera y de la revancha en Brasil ante Vasco da Gama. Existe la chance de que viaje para estar con el plantel, pero sin jugar.
  • Superclásico del 1° de noviembre en la Bombonera: en zona de duda. Las tres semanas de recuperación calzan justo con la fecha, así que el alta médica es una carrera contra el reloj.
  • Recambio: Williams Alarcón entró ante Instituto y fue la primera prueba. Camilo Rey Domenech, que ya lo reemplazó antes y viene de superar una molestia en Reserva, es el que más se parece por juego. Tomás Belmonte aparece como otra variante, aunque con un perfil distinto.

El número duele por donde se lo mire. Esta es la sexta lesión del año, la quinta muscular, y siempre pasa por la misma zona. En abril se rompió en el Monumental en el superclásico. A fines de mayo, de nuevo la misma pierna, justo antes del Mundial, lo que lo hizo llegar a Estados Unidos entre algodones, sin sumar minutos en los amistosos y debutando contra Austria. En agosto fue el isquiotibial izquierdo frente a Platense. En septiembre, otra vez la zona, esta vez ante Vélez por Copa Argentina. Y ahora, de regreso al lado derecho, con mayor gravedad. El cuerpo le pasa factura, y el calendario no se detiene.

Lo que me llama la atención es que Boca no se cae sin él. En los nueve partidos del año sin Paredes, el equipo registró cuatro victorias, cuatro empates y una derrota. La efectividad con él en cancha es del 60 por ciento; sin él, del 59. Los números son casi calcados. Lo que cambia es la dinámica, esa pausa con la pelota en el pie, ese pase que parece lento y termina siendo quirúrgico. Eso, al Ruso Arruabarrena no se lo resuelve nadie con un: lo tiene que inventar con lo que tiene.

Mientras tanto, Paredes se queda mirando desde el banco, o desde la camilla, contando los días. La Bombonera lo va a extrañar más de lo que muestran las estadísticas. Lo que viene: la semifinal ante Vasco, con la duda intacta sobre el superclásico del 1° de noviembre. Veremos si esta vez el muslo le da una mano.

FA

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