Mac Allister les respondió en la cancha a los que en Liverpool ya le habían dado la espalda
El mediocampista metió un zurdazo de otro partido para el 2-1 ante Atlético de Madrid, en medio de un Anfield que festejó la remontada en el debut de la Champions. Un día antes, el propio jugador había confesado que el club le avisó que no podía renovarle el contrato.
Dicen que la mejor manera de responder a una mala noticia es meterla adentro. Y Alexis lo entendió perfecto. El Motorcito tomó la pelota, miró a la red como quien le toma bronca a alguien y la mandó a guardar. Liverpool ganó 2-1 en el debut de la Champions League al Atlético de Madrid en Anfield, y si alguien tenía ganas de hacerse notar en una noche movida, fue él.
Porque el contexto lo explica todo. Apenas veinticuatro horas antes, Mac Allister se había parado frente a los micrófonos y blanqueado una situación que a nadie le cierra: el club que lo tiene entre sus figuras le comunicó, con la delicadeza de un mensaje de WhatsApp sin el doble tilde azul, que no hay nueva oferta de contrato en el horizonte. Eso duele. Y sin embargo, a los sesenta segundos de haber arrancado el segundo tiempo, al volante se le fue la tristeza a la mierda y metió un golazo de esos que se gritan con la garganta cerrada.
Un partido con aroma argentino de principio a fin
La noche arrancó con Julián Álvarez haciendo honor a su apodo, la Araña. El delantero mendocino tocó con calidad para Marcos Llorente, que terminó empujando el 1-0 colchonero en una cancha que se le da bien al español. Anfield y Llorente tienen su propio idilio: diez goles en Champions y cinco en este templo inglés, una cuenta que mete miedo. Por un rato, Simeone pudo asomar la sonrisa esa que cuando aparece quiere decir algo.
Pero Liverpool es Liverpool, y a estos muchachos no los podés dejar vivos. Cerca del final del primer tiempo, Ronald Araújo se mandó a lucirse con un taco dentro del área y la pelota, generosa, le quedó servida a Dominik Szoboszlai. Control, mirar, definir. Empate antes del descanso y a respirar en los pasillos. 1-1 y un suspiro enorme.
El gol que vale por toda la semana
El segundo tiempo arrancó con un pase comprometido de Alex Baena, que rebotó en Alexander Isak y cayó en los pies del argentino en la puerta del área. Lo que vino después fue pura inspiración. Sin pensarla, sin apoyarla, con un gesto rápido hacia Szoboszlai para que no se entrometiera, el mediocampista le rompió el arco a Oblak con un zurdazo cruzado que el esloveno vio pasar como quien ve un colectivo que ya se fue. Gesto, grito y desahogo. Parecía una declaración de principios: estoy acá y no me voy a bajar.
“Recibí la noticia de que el club no estaba en condiciones de ofrecerme un nuevo contrato, lo cual, por supuesto, me pone muy, muy triste.”Alexis Mac Allister, en la conferencia previa al partido
“Los aficionados no tienen que preocuparse porque daré mi cien por ciento hasta el último día que esté aquí.”Alexis Mac Allister, en la conferencia previa al partido
Cuando el árbitro lo sacó reemplazado, Anfield se levantó como un solo bloque a ovacionarlo. Ovación de las que se escuchan en los pueblos. Mac Allister se fue caminando al banco con la cara de alguien que se sacó un peso de encima, o al menos algo parecido. Una noche redonda en lo futbolístico, amarga en lo personal, pero con un mensaje claro para los popes de Liverpool: si se quieren desprender de este muchacho, van a tener que pagar una fortuna.
Lo que viene
Liverpool sigue con su agenda caliente en la Premier League: el próximo domingo 21 de septiembre recibe al Everton en el clásico de la ciudad, con horario a confirmar. Pero el ojo estará puesto en la próxima cita europea del martes 30 de septiembre, por la segunda fecha de la fase de grupos de la Champions, con rival y sede a definir. Mientras tanto, Mac Allister seguirá entrenándose con la misma cara de tipo serio que el lunes volvió a Liverpool más cerca del gol que de la oficina de recursos humanos. Y que tiemble el que quiera discutirle algo.
