La masa 3-2-1: una receta simple para galletitas tiernas y prolijas
Con harina, manteca y azúcar, esta fórmula permite preparar galletitas sin huevo ni leche, siempre que se respeten las proporciones y la masa se trabaje lo menos posible.
A veces alcanza con poco para lograr algo rico. Las galletitas 3-2-1 llevan 300 gramos de harina, 200 de manteca y 100 de azúcar: una proporción fácil de recordar y también de adaptar, sin huevo, leche ni polvo de hornear.
La proporción se puede cambiar sin complicarse
Para preparar la mitad de la receta se usan 150 gramos de harina, 100 de manteca y 50 de azúcar. Para hacer el doble, las cantidades son 600, 400 y 200 gramos, respectivamente. La clave está en mantener siempre la misma relación entre los ingredientes.
La manteca tiene que estar en punto pomada
La manteca debe estar blanda, pero no líquida. Al presionarla con un dedo tiene que ceder y conservar su forma. Si se derrite, la masa queda demasiado floja y las galletitas se expanden en el horno. Si está demasiado dura, cuesta mezclarla con el azúcar. En días de calor, unos minutos en la heladera ayudan a recuperar la consistencia adecuada.
- Unir la manteca y el azúcar hasta obtener una crema pareja.
- Incorporar la harina de una vez o en dos tandas.
- Unir con espátula o con las manos, solo hasta compactar la masa.
- Formar un bollo, aplastarlo ligeramente, cubrirlo y refrigerarlo durante al menos 30 minutos.
- Estirarlo entre dos hojas de papel manteca hasta alcanzar medio centímetro de grosor.
- Hornear las piezas y retirarlas cuando los bordes estén apenas dorados y el centro todavía se vea claro.
Después de hornear, las galletitas parecen blandas, pero se afirma al enfriarse. Por eso conviene dejarlas sobre la placa durante los primeros minutos y no intentar levantarlas mientras están muy calientes. Como consejo práctico, si se usan cortantes, conviene enfriar las piezas ya formadas otros 10 minutos antes de llevarlas al horno; ayuda a mantener bien definidas las formas.
La masa queda tierna por dentro y ligeramente crocante al enfriarse. Las piezas más finas serán más crujientes, mientras que las más gruesas necesitan algunos minutos adicionales de cocción. Para que todas se cocinen parejo, lo mejor es buscar un grosor uniforme. Y para comerlas, nada mejor que acompañarlas con un mate o un café: el contraste entre la galletita tibia y la bebida hace que la merienda se vuelva un momento especial.
