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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Huerta de primavera: cómo integrar cultivos y plantas ornamentales en un mismo sector del jardín

Septiembre abre la posibilidad de sembrar y plantar en la Argentina, con la alternativa de compartir el espacio con vegetación decorativa. Especialistas sugieren ordenar el diseño según el sol, el riego y el tamaño de cada especie, y separar los productos aptos para consumo de los destinados solo a ornamentar.

Por Valentina SajamaSociedad y educación · · hace 28 d
Huerta de primavera: cómo integrar cultivos y plantas ornamentales en un mismo sector del jardín

La llegada de septiembre en la Argentina marca el inicio de una ventana propicia para quienes buscan montar o ampliar una huerta, según detallan manuales de jardinería y guías de horticultura hogareña. La particularidad de esta época es que permite combinar, en un mismo terreno, especies destinadas al consumo con plantas puramente ornamentales, siempre que se respeten ciertos criterios de diseño y de manejo.

Qué cambia en la huerta con la llegada de la primavera

El cambio central que introduce la estación es la disponibilidad simultánea de semillas y plantines para una gran variedad de cultivos de temporada. El informe difundido por viveros y asociaciones de jardinería destaca que en septiembre pueden incorporarse tomate, albahaca, berenjena, lechuga y pepino, entre otras opciones, lo que habilita a planificar siembras escalonadas o renovaciones periódicas del mismo cantero. A esa paleta se suma la posibilidad de incluir especies perennes, como romero, tomillo, orégano y laurel comestible, que permanecen varios años en el lugar y le otorgan continuidad al conjunto.

A quién alcanza y desde cuándo rigen estas recomendaciones

Las sugerencias están dirigidas a quienes cuentan con un jardín, un patio o incluso un balcón amplio en el ámbito doméstico, y cobran vigencia a partir de septiembre en el hemisferio sur, donde la Argentina se ubica. La estacionalidad resulta determinante porque durante la primavera y el verano se intensifican tanto la evaporación del suelo como la transpiración de las plantas, de acuerdo con lo señalado por el mencionado informe, lo que obliga a pensar el acceso al agua como parte del diseño y no como un detalle posterior.

Claves de diseño para integrar huerta y jardín

Antes de elegir qué sembrar, la guía recomienda evaluar tres ejes. El primero es la exposición solar: las plantas de huerta necesitan, como mínimo, medio día de sol directo, por lo que conviene identificar el norte para reconocer el sector con mayor asoleamiento en el territorio argentino. El segundo es la cercanía de una toma de agua, para facilitar un riego que en los meses cálidos deberá ser más frecuente. El tercero es la proyección de crecimiento de cada especie, ya que una planta pequeña al momento de la siembra puede terminar ocupando un volumen considerable y modificar la estética del conjunto.

Con esos puntos resueltos, el espacio admite cierta creatividad. Un laurel comestible puede conformar un cerco verde capaz de ocultar elementos que no se desean destacar, como el tendido de gas. Sobre alambrados o rejas, el taco de reina aporta flores en tonos amarillos, anaranjados o rojizos. La selección final, según el material de base, depende del lugar que ocupará cada planta cuando alcance su desarrollo pleno.

  • Reservar un sector con al menos medio día de sol directo, identificando el norte como referencia en la Argentina.
  • Ubicar una toma de agua próxima para compensar la mayor evaporación y transpiración de la estación cálida.
  • Combinar especies perennes como romero, tomillo, orégano y laurel comestible con cultivos de temporada como tomate, albahaca, berenjena, lechuga y pepino.
  • Anticipar el crecimiento de cada especie para evitar que unas tapen a otras o modifiquen la vista buscada.
  • Prever protecciones, como redes para frutillas, en sectores que puedan quedar relegados del primer plano visual.
  • Incorporar compost y humus de lombriz para mejorar la estructura del suelo y aportar nutrientes, tanto en canteros como en macetas.
  • Utilizar únicamente productos fitosanitarios aprobados para cultivos comestibles, incluso cuando se apliquen sobre plantas ornamentales cercanas.

Cuidados y mantenimiento del sector mixto

El informe advierte que toda el área compartida debe tratarse como un espacio destinado parcialmente a la producción de alimentos. Esto implica que los productos fitosanitarios que se empleen sobre las plantas ornamentales cercanas también deben estar habilitados para cultivos comestibles, ya que la cercanía puede generar derivas o contaminaciones cruzadas. De igual modo, la incorporación de compost y humus de lombriz aparece recomendada tanto para macetas como para suelo directo, como recurso para mejorar la estructura del sustrato y aportar nutrientes de manera progresiva a lo largo de la temporada.

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Valentina SajamaSociedad y educación

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