Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Cuando la palabra queda en la puerta: cómo se explica el fenómeno de tenerla en la punta de la lengua y en qué casos conviene hacer una consulta profesional

La licenciada en Psicología y especialista en Neuropsicología Clínica Camila Sánchez Salinas describió los recursos cognitivos que colaboran para recuperar un término y los criterios clínicos para distinguir una pausa ocasional de una dificultad que requiere evaluación neuropsicológica.

Por Valentina SajamaSociedad y educación · · hace 19 d
Cuando la palabra queda en la puerta: cómo se explica el fenómeno de tenerla en la punta de la lengua y en qué casos conviene hacer una consulta profesional

Saber con precisión qué se quiere decir y, aun así, no encontrar el nombre exacto de aquello que se pretende nombrar constituye una experiencia que puede ocurrir a cualquier edad y que la neuropsicóloga Camila Sánchez Salinas, licenciada en Psicología y especialista en Neuropsicología Clínica, explicó en declaraciones recogidas por el portal de noticias. El fenómeno, conocido como tener una palabra en la punta de la lengua, responde a mecanismos cognitivos identificables y, según la especialista, admite recursos prácticos para recuperar el término cuando se produce de manera aislada.

Qué cambia: recursos para retomar el hilo de una idea

  • Buscar un sinónimo o describir aquello que se quiere nombrar para continuar la conversación sin necesidad de recuperar el término exacto.
  • Pensar en la letra inicial, en la utilidad o en las características del objeto como pistas indirectas para aproximarse a la palabra.
  • Conversar sobre asuntos de interés y contar información con palabras propias, una práctica que la especialista propuso para estimular la fluidez verbal.
  • Disminuir las distracciones del entorno con el fin de concentrar la atención y sostener el hilo del intercambio comunicativo.

De acuerdo con lo expresado por Sánchez Salinas, esas estrategias ponen en juego distintas vías de acceso al léxico y comparten un mismo objetivo: permitir que la conversación prosiga mientras se produce la búsqueda interna del término. La recomendación, según la especialista, apunta a combinar la descripción con la activación de atributos del objeto, ya que ambos procedimientos movilizan redes semánticas diferentes.

A quién alcanza: de la pausa ocasional a la dificultad que requiere consulta

La distinción que Sánchez Salinas consideró relevante se sitúa entre un episodio aislado y una dificultad que se repite y termina por comprometer la comunicación cotidiana. Según la especialista, resulta pertinente realizar una consulta profesional cuando encontrar palabras se vuelve un problema frecuente, cuando aparecen confusiones sistemáticas al nombrar objetos habituales o cuando cuesta seguir una conversación. Asimismo, la neuropsicóloga indicó que merecen atención los cambios notorios en el habla que advierten la propia persona o quienes la rodean, dado que esos indicios pueden orientar la decisión de buscar una evaluación.

“Una evaluación clínica y neuropsicológica puede contribuir a comprender esos síntomas y orientar el diagnóstico y el tratamiento. El criterio incluye observar si las dificultades representan un cambio respecto de cómo se comunicaba la persona y si interfieren en su vida cotidiana.”Camila Sánchez Salinas, licenciada en Psicología y especialista en Neuropsicología Clínica

Desde cuándo: el porqué del fenómeno y el papel del envejecimiento

En relación con el origen del fenómeno, Sánchez Salinas explicó que acceder a una palabra implica activar en primera instancia su significado y, con posterioridad, recuperar los sonidos que permiten pronunciarla. En la experiencia conocida como punta de la lengua, ese segundo acceso puede demorarse o interrumpirse momentáneamente, lo que produce la sensación de tener el concepto claro sin lograr articular su nombre. La especialista agregó que el episodio puede presentarse a cualquier edad, en especial en contextos de cansancio, distracción o presión, y que con el paso de los años tiende a hacerse más frecuente, aunque aclaró que esa mayor frecuencia no equivale necesariamente a haber perdido la palabra, ya que en ocasiones el término surge minutos después, cuando cesa el esfuerzo deliberado por encontrarlo.

La neuropsicóloga señaló, por último, que el envejecimiento no modifica todas las capacidades del lenguaje de manera uniforme. Según su explicación, con el paso del tiempo puede llevar más tiempo recuperar ciertos términos, mientras que la comprensión cotidiana suele conservarse, un dato que aporta contexto para interpretar las pausas en la búsqueda léxica sin atribuirles de manera automática un significado patológico.

VS
Valentina SajamaSociedad y educación

Te puede interesar