Gundam: Rogue Orbit ya tiene fecha y se perfila como una de las apuestas mecha más ambiciosas del próximo año
El juego de Bandai Namco llegará el 5 de marzo de 2027 a PlayStation 5, Xbox Series X/S y PC, con combate a bordo de Mobile Suits, gestión de temperatura, destrucción localizada y un sistema de unidades tácticas que cambia la estrategia en medio de la pelea.
Volví del evento con un zumbido en la cabeza que no se iba, una mezcla entre el ronroneo grave de los propulsores que escuché en las pantallas de prueba y ese runrún que te queda cuando algo te atrapa y todavía no sabés bien por qué. Era la primera vez que me sentaba frente a un Gundam de dieciocho metros de alto, aunque fuera en versión virtual, y confieso que durante un rato largo olvidé que estaba en una sala llena de periodistas y volví a tener quince años, esa edad en la que uno mira el cielo de noche y fantasea con pilotear algo gigante. Esa sensación, justamente, parece ser la apuesta central de Gundam: Rogue Orbit, el nuevo título de Bandai Namco que acaba de confirmar fecha de lanzamiento: el 5 de marzo de 2027, con salida simultánea en PlayStation 5, Xbox Series X/S y PC.
Una propuesta para entrar sin manuales y quedarse por la profundidad
El proyecto está encabezado por el productor Yuya Tomiyama y el director Yoshiyuki Serizawa, y desde la propia presentación quedó claro que la idea es abrirle la puerta a quien nunca vio un anime de la franquicia sin dejar afuera a los fans de toda la vida. El jugador se pone en la cabina del Gundam Helix junto al piloto RE-X, y el enemigo a vencer son los Apocalypse, una amenaza alienígena que opera sobre estaciones y puertos espaciales. La secuencia de despliegue ayuda mucho a entrar en clima: el personaje camina por un puente hasta el robot, se sienta en el asiento de mando, la cabina se cierra y los monitores internos se activan para mostrar el entorno completo antes de cada misión. Es un recurso clásico del género, pero acá funciona como un pequeño ritual que te ordena la cabeza antes de salir a pelear.
El combate: temperatura, aturdimiento y extremidades que se pueden amputar
La base del sistema mezcla la velocidad del hack and slash con mecánicas bien mecha, y eso se nota desde el primer enfrentamiento. Hay que mirar constantemente el medidor de temperatura, porque los propulsores, las esquivas y los ataques especiales generan calor, y si te pasás de rosca el traje queda expuesto y vulnerable. A eso se suma un medidor de aturdimiento, llamado Stagger, que cuando se llena inmoviliza al enemigo y abre una ventana muy clara para encadenar golpes pesados. Lo que más me sorprendió de la prueba fue la destrucción localizada de partes: cortar las alas o los brazos de los jefes no es un detalle estético, sino que elimina directamente los patrones de ataque asociados a esas extremidades, así que la estrategia pasa por decidir qué le vas a sacar primero al rival, como quien desarma una trampa pieza por pieza.
Unidades de apoyo y la sensación de estar al mando de verdad
Las Unidades AP de apoyo son las que terminan de darle volumen táctico al asunto. En la sesión de prueba pude comprobar que hay opciones para todos los estilos: un escudo desplegable que te cubre mientras el traje se enfría, drones Slyphid que hostigan al enemigo con láseres para generar Stagger a distancia, y remates combinados que se disparan cuando el rival está aturdido. Es un sistema que invita a pensar la pelea como un problema a resolver y no solo como una seguidilla de botones, y eso, hablando en criollo, es lo que diferencia a un juego de acción correcto de uno que te puede acompañar varias semanas sin aburrir. Cuando salí de la prueba y me sacaron el joystick de la mano, te juro que tardé unos segundos en acomodarme a la escala humana otra vez, y eso, para mí, es la mejor señal de que Gundam: Rogue Orbit está yendo por buen camino.
