Diez años con los Pearson: la saga familiar que nos enseñó a llorar y reír en la misma escena
La serie creada por Dan Fogelman cumple una década desde su estreno y se mantiene como uno de los dramas familiares más recordados de la televisión reciente. Un repaso por sus seis temporadas, su elenco coral y la estructura narrativa que invitó a los espectadores a entrar y salir del tiempo de los Pearson.
Lo primero que recuerdo de This Is Us no es una imagen sino un sonido: el ruido de la pava silbando en mi cocina, esa madrugada cualquiera en la que le di play al primer capítulo sin saber muy bien qué esperaba. Hacía frío, lloviznaba afuera, y al rato ya estaba con los ojos húmedos, esa mezcla rara que tenemos los argentinos cuando una serie nos toca una fibra que no sabíamos que estaba expuesta. Ahora, cuando se cumplen diez años del estreno original —el 20 de septiembre de 2016, en la cadena NBC—, me parece un buen momento para volver a esa familia y entender por qué se quedó tanto tiempo en la memoria de tanta gente.
Una coincidencia que abre una saga
La puerta de entrada, como contó Dan Fogelman en cuanto pudo, es engañosa: el primer episodio nos presenta a cuatro personas que comparten fecha de cumpleaños. Durante unos cuarenta minutos, parecen cuatro historias separadas. Hacia el final, el capítulo revela que pertenecen a una misma familia y que lo que vimos ocurre en dos marcos temporales distintos. A partir de ahí, la narración se mueve con naturalidad entre el pasado y el presente de los Pearson, y esa estructura se vuelve una marca registrada de la serie.
- Sterling K. Brown como Randall, uno de los pilares del elenco y ganador de un Emmy por este papel.
- Milo Ventimiglia como Jack, el padre cuya historia atraviesa toda la serie.
- Mandy Moore como Rebecca, la madre que sostiene el árbol familiar.
- Chrissy Metz como Kate, cuya trama personal recorre la temática del cuerpo y la aceptación.
- Justin Hartley como Kevin, el hijo mayor que pelea con sus propios fantasmas.
- Ron Cephas Jones como William, en un personaje que se volvió inolvidable.
Son 106 episodios en seis temporadas, un arco largo para una serie de época, donde Fogelman apostó por un tono muy específico: el melodrama con humor metido en la misma escena, sin pedir permiso. A mí me gusta pensarlo como esas cenas familiares donde alguien cuenta algo desgarrador y al rato se ríen de una pavada que pasó en la sobremesa. Esa mezcla es lo que vuelve a los Pearson reconocibles, y también lo que les permite sortear momentos muy intensos sin caer en el golpe bajo.
El tiempo como personaje
Uno de los hallazgos más grandes del guion es cómo maneja los saltos temporales. No los usa para sorprender gratuitamente: los usa para mostrar cómo un mismo gesto, una misma decisión, una misma frase dicha en la cocina reverbera veinte años después en la vida de los hijos. Esa arquitectura narrativa exige un elenco que pueda sostener personajes en distintas edades, y ahí el trabajo de Brown, Ventimiglia, Moore y compañía resulta clave para que el viaje funcione. El espectador termina leyendo las líneas de diálogo de los padres como pistas de lo que vendrán a ser los hijos, y viceversa.
A una década del debut, This Is Us se sostiene como una de esas series que dejaron huella en el género familiar. Para quienes nunca la vieron, la recomendación es simple: dense el gusto de empezar por ese primer capítulo un domingo a la tarde, con la pava lista y sin apuro. Y para quienes la vieron, como me pasó a mí en más de una revisita, siempre aparece una escena nueva que no habían registrado. Diez años no es poco: cuando una ficción sigue haciendo eso, algo hizo bien.
