Fernando Burlando y la confesión que nadie esperaba: lleva tres años con un chip hormonal y dice sentirse como un pibe de 17
El abogado Penal contó en televisión los detalles del tratamiento que, según sus palabras, le cambió la rutina de trabajo. Aseguró que el dispositivo está recomendado para hombres y mujeres, y que antes de colocarlo hacen falta estudios específicos.
Lo primero que me pasó al escuchar la entrevista fue acordar ese ruido particular que tienen los estudios de televisión cuando se acaba el aire y queda solo el zumbido de las luces, una especie de ronroneo cálido que me llevó directo a la butaca del living donde uno se sienta a mirar, sino a enterarse de cómo viven otros. Y ahí nomás, sentado frente a la cámara, Fernando Burlando dijo una frase que dejó a todos descolocados: desde hace tres años lleva implantado un chip hormonal y se siente con la cabeza como la de un chico de diecisiete años. La confesión corrió rápido, porque venir de un abogado que suele hablar de causas judiciales, de juicios mediáticos y de tragedias públicas, encontrarse de repente contando su nivel de energía tiene unarareza que engancha.
De qué se trata el chip hormonal según el propio Burlando
En la nota, que se emitió en un programa de alcance masivo, el letrado explicó que el chip que lleva puesto regulariza y ordena a nivel hormonal todo el organismo, y que los efectos no se agotan en la libido ni en el rendimiento sexual, sino que van mucho más allá. Lo definió como parte de lo que llamó la nueva medicina, una corriente que apunta a llegar a la vejez con la mayor plenitud posible, retrasando la aparición de enfermedades degenerativas. "De qué se trata la nueva medicina: de que uno llegue a la vejez con la mayor plenitud posible. Te demora y te retarda cualquier tipo... no sé, podés tener posibilidad de un gen de Parkinson, te dan todos productos naturales y te demoran y te retardan la aparición", desarrolló con la convicción de quien ya lo vive desde adentro.
Para graficar el impacto en el día a día, Burlando describió una jornada que a cualquiera le sonaría imposible: terminó de alegar en el juicio por la sucesión de Diego Maradona a las nueve de la noche, a las once seguía repasando el día siguiente y a la mañana temprano ya estaba entrenando. Esa imagen, la del penalista que pasa de la audiencia al gimnasio sin escalas, la presentó como prueba viviente de que el chip le da una energía que, según sus palabras, lo mantiene entero.
“Tengo la cabeza no como un chico de 30, sino como un chico de 17 años.”Fernando Burlando
Quiénes pueden hacérselo y qué requisitos pide
- El dispositivo está recomendado tanto para hombres como para mujeres, según aclaró el propio abogado.
- Antes de colocarlo es necesario realizar estudios y controles médicos previos.
- Burlando resumió el resultado con dos frases tajantes: "Funciona, es bárbaro".
- Su familia está al tanto del tratamiento: sus hijas y su madre conocen la situación.
Hay un detalle que a mí me resulta curioso y que suma a esta historia casi de película doméstica: en 2019, su pareja Barby Franco había bromeado en una entrevista radial con la idea de colocarle a él un chip sexual, en revancha por algún chip que él le habría puesto antes. "Ya que él me puso un chip a mí, yo le voy a poner un chip sexual, ya que tiene tanto trabajo", había dicho entre risas. Esta vez, cuando le consultaron si Franco también tendría un chip implantado, Burlando prefirió no responder y se excusó en cuestiones contractuales, un gesto que dejó flotando la pregunta en el aire.
Más allá del morbo que pueda despertar la palabra chip en el cuerpo de alguien, lo que queda a la vista es un tratamiento que, según el relato del propio protagonista, busca ordenar las hormonas, sostener la energía y, en el horizonte, prevenir enfermedades ligadas al paso del tiempo. Yo me quedo pensando en esa idea de la nueva medicina que menciona Burlando, una idea que suena a promesa pero que, como toda promesa médica, necesita tiempo, estudios serios y profesionales que la acompañen. Mientras tanto, el abogado Penal sigue en su rutina de alegar, estudiar y entrenar como si el reloj le rindiera más horas que al resto, y asegura que se siente como un pibe de diecisiete, con todo lo que eso, a los cincuenta y pico, significa.
