Jueves, 27 de agosto de 2026
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El último candombe de Rubén Rada: Montevideo lo cantó hasta quedarse sin voz

El Palacio Legislativo abrió sus puertas durante siete horas y por allí pasaron desde el presidente Yamandú Orsi hasta León Gieco y Natalia Oreiro, que se animaron a cantar “Blumana” frente al féretro. La despedida del músico uruguayo duró hasta que el reloj marcó las nueve de la noche y mañana habrá cortejo popular hasta el Cementerio del Norte.

Por Lucía QuipildorCultura y espectáculos · 27 de agosto de 2026 · hace 1 h

A las dos de la tarde todavía no había abierto la puerta principal del Palacio Legislativo y yo ya sentía en la cara esa brisa fría que baja por la Avenida del Libertador cuando empieza el otoño montevideano. Había una fila que doblaba la esquina, gente con buzos oscuros y alguna gorra, y un rumor de palmas sueltas que iban probando el compás, como si el cuerpo se negara a esperar en silencio. Adentro, en el Salón de los Pasos Perdidos, estaba el féretro de Rubén Rada, y afuera, un país entero que vino a decirle chau al Negro de una manera muy parecida a como él cantaba: con alegría, como había pedido.

Es que el propio Rubén, antes de morirse, había dejado dicho que su despedida no quería llantos largos ni caras largas. Y así se cumplió. El velatorio abrió a las 14.00 del jueves y se extendió hasta las 21.00, con un ingreso que fue creciendo con el correr de las horas hasta sumar varios miles de personas que pasaron en un goteo constante por el Salón de los Pasos Perdidos. Familiares, músicos, dirigentes políticos y público de a pie compartieron una misma fila, como si Rada hubiera conseguido una vez más lo que mejor sabía hacer: mezclar en una misma vereda a un presidente, a un rocker y a la señora del barrio.

Una tarde que se volvió canción

Alrededor de las cuatro de la tarde, en uno de los momentos más conmovedores de la jornada, se juntaron frente al féretro los hijos de Rada, su esposa Patricia Jodara, el compositor Jorge Nasser y una delegación de músicos argentinos que habían cruzado el río para estar presentes: León Gieco, Natalia Oreiro y Ricardo Mollo. Entre todos cantaron “Blumana”, uno de esos temas que en el Río de la Plata se tararea sin pensar y que parece haber estado siempre ahí, como si formara parte del aire. Después sonó “Muriendo de plena”, y entonces pasó lo que suele pasar cuando se canta en esta parte del mundo: la gente que estaba alrededor se fue sumando de a poco, primero con palmas, después con la voz, marcando la clave del candombe como si la hubieran llevado toda la vida en el cuerpo.

Yo estaba parada unos metros más allá y les juro que se me puso la piel de gallina, porque no era un show ni un ensayo ni un escenario montado: era un grupo de gente despidiendo a un amigo cantando, que es la forma más vieja y más linda que conozco de decir adiós. Un rato antes, el presidente Yamandú Orsi había pasado por el Salón y en una rueda de prensa recordó el vínculo personal que lo unía a Rada, contó una actuación del músico en Corea y mencionó a los militares uruguayos que cumplían misiones en el Congo y terminaban sus jornadas escuchando “Mi país”, como si la canción fuera un cable directo a casa. “Esto no para”, dijo Orsi sobre los homenajes que no paran de llover desde el miércoles, y agregó, casi sonriendo: “Nosotros somos medio apagaditos; él era para arriba. Alegría, alegría”.

Lo que se viene

  • El sepelio está previsto para este viernes 28 de agosto.
  • El cortejo fúnebre partirá a las 11.00 desde la esquina de Isla de Flores y Santiago de Chile, en el barrio Palermo.
  • La marcha se dirigirá hasta el Cementerio del Norte, donde los restos del músico.

Rada había fallecido el miércoles 26 de agosto a los 83 años, tras estar internado cerca de un mes por una neumonía bilateral, y el gobierno uruguayo decretó duelo oficial para todo el jueves. Su hijo Matías, uno de los tres que tuvo junto a Patricia, estuvo durante toda la jornada recibiendo el abrazo de la gente que se acercaba a darle el pésame. A la salida del Legislativo, mientras la fila seguía moviéndose despacio y alguien volvía a marcar el compás con las palmas, me acordé de un verso viejo que dice algo así como que uno no se va del todo mientras alguien lo siga cantando. Y la verdad es que ayer, en Montevideo, a Rubén Rada lo cantaron hasta quedarse sin voz.

LQ
Lucía QuipildorCultura y espectáculos

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