El tipo de cambio minorista cerró estable en $1540 y la inflación de septiembre trepó a 1,9%, una décima por encima de agosto
El dólar oficial se sostuvo sin variantes en el Banco Nación, mientras que el blue se comercializó a $1560 en el mercado paralelo. En paralelo, el INDEC confirmó que el índice de precios minoristas volvió a acelerarse, con un acumulado de 23,6% en lo que va del año.
El tipo de cambio minorista arrancó la jornada del martes sin variaciones y cerró en $1490 para la compra y $1540 para la venta en la pizarra del Banco Nación, en una rueda en la que la intervención oficial apuntó a sostener la cotización de referencia y a atenuar la presión sobre los precios. En el mercado informal, en tanto, el billete se negoció a $1560 en las principales financieras de la City porteña, lo que dejó una brecha de apenas $20 respecto del dólar oficial, una de las más comprimidas de los últimos meses.
El número adquiere relieve cuando se lo compara con la dinámica que predominó durante la campaña anterior, cuando la diferencia entre el dólar oficial y el paralelo alcanzaba picos muy superiores y se trasladaba con mayor velocidad a los mostradores y a las góndolas. La actual convergencia, lejos de ser un dato menor, funciona como una señal de anclaje cambiario que el equipo económico buscó preservar con intervenciones periódicas en el mercado de deuda y de futuros, en línea con el acuerdo firmado con organismos internacionales para ordenar las cuentas externas.
Riesgo país y presión financiera externa
En el frente financiero, el riesgo país superó los 650 puntos básicos durante la jornada, un nivel que refleja el costo adicional que el Tesoro Nacional debe pagar para colocar deuda soberana frente a un bono de referencia internacional. Traducido: cada punto básico adicional encarece el financiamiento externo y reduce el margen para destinar partidas presupuestarias a obra pública, programas sociales o subsidios energéticos.
Inflación de septiembre: los rubros que más empujaron
El dato más sensible para el presupuesto familiar llegó en la mañana desde el INDEC: la inflación de septiembre se ubicó en 1,9%, una décima por encima del 1,7% registrado en agosto, lo que configura una nueva aceleración después de varios meses de desaceleración tenue. En el acumulado de los primeros nueve meses del año, el índice suma una suba de 23,6%, una cifra que, traducida al lenguaje de la góndola, equivale a que los precios casi se duplicarían hacia fin de año si la dinámica mensual no se modera.
- Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles: el rubro de mayor peso en la canasta del INDEC, con impacto directo en facturas de luz, gas y alquileres.
- Educación: comprende cuotas de colegios privados y materiales escolares, con ajustes semestrales que suelen trasladarse en los meses de marzo y septiembre.
- Comunicación: incluye abonos de celular, servicios de internet y televisión por cable, con subas mensuales automáticas.
- Salud: contempla cuotas de prepagas y medicamentos ambulatorios, rubros que los hogares no pueden postergar sin resignar atención.
Los analistas consultados por las principales consultoras privadas coincidieron en que la composición del índice preocupa más que el número cerrado: cuando la suba se concentra en Vivienda, Educación y Salud, el costo recae sobre el ingreso disponible de los hogares de manera casi inelástica, sin margen de sustitución. En ese marco, la trayectoria esperada para los próximos meses dependerá de la evolución del tipo de cambio, de la dinámica salarial y del sendero de tarifas que el regulador energético defina hacia fin de año.
