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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Dragon Ball Super, el manga que lleva más de un año en pausa: qué pasa con Toyotaro y por qué Shueisha no le da luz verde

La saga sigue congelada desde febrero de 2025. El autor ya se pronunció, la base de fans espera y un remake del anime aparece como la variable que podría destrabar todo. Una historia de silencios, decisiones editoriales y la herencia pesada de Toriyama.

Por Lucía QuipildorCultura y espectáculos · · hace 32 d
Dragon Ball Super, el manga que lleva más de un año en pausa: qué pasa con Toyotaro y por qué Shueisha no le da luz verde

Vuelvo a la redacción con ese zumbido en la cabeza que me dejan las notas que se estiran más de lo previsto, y esta vez lo hago con la sensación de que hay algo raro en el aire, como cuando abrís una puerta esperando ruido y solo te recibe el silencio. Esa es, exactamente, la postal que vive Dragon Ball Super desde hace más de un año: una puerta entreabierta, un autor listo para entrar y una editorial que todavía no termina de girar la llave. Y como me pasó a mí la primera vez que me quedé enganchada con un capítulo esperando el siguiente y la serie simplemente se durmió, sé que a más de uno se le está acabando la paciencia.

La historia de Toyotaro con esta franquicia tiene, para mí, algo de película: arrancó siendo un dibujante amateur que versionaba a Goku por amor al personaje, publicó apenas cuatro capítulos de esa adaptación no oficial y, de un día para el otro, se encontró con que Shueisha le confiaba la continuidad de uno de los sellos más grandes del manga mundial. Cuando Akira Toriyama murió en marzo de 2024, ese peso se multiplicó, porque dejó de ser un sucesor simpático para convertirse en el único hilo que mantiene viva la saga en papel.

Un parate que ya supera el año

El último capítulo lleva fecha del 20 de febrero de 2025. Desde entonces, nada. La serie había mantenido una regularidad razonable desde su arranque en junio de 2015, pasó por Toriyama hasta su fallecimiento y siguió unos meses más con Toyotaro al mando, hasta que la producción se frenó en seco. No es que el autor haya desaparecido: cambió su biografía en la red social X por una frase que funcionó como pista para los lectores —algo así como reconocer que todo apunta al regreso de la serie—, cada dos meses sigue dejando ilustraciones en la revista V-Jump y hasta colaboró con un mini manga de tres páginas en el libro que acompaña a una colección de figuras. Son señales de que la mesa está servida, pero el plato principal no llega.

“Todo es por el regreso de la serie.”Toyotaro, en su biografía de la red social X

Por qué Shueisha todavía no dio el sí

Toyotaro dejó en público la pelota bien clarita: él quiere seguir, pero la decisión no es suya. En varias declaraciones dejó entrever que la orden la maneja la propia editorial, que además de publicar la histórica Weekly Shonen Jump es dueña de un entramado enorme que incluye anime, merchandising y licencias internacionales. Y el contexto no ayuda: la muerte de Toriyama reordenó internamente a Shueisha, mientras que Dragon Ball Daima, la última serie animada de la franquicia, tuvo una recepción tibia que dejó más dudas que certezas. En ese escenario, lanzar más material sin haber medido bien el terreno es un riesgo que la casa matriz no parece dispuesta a tomar a la ligera.

  • Toyotaro, autor del manga desde 2015, tiene la voluntad de continuar y lo hizo público en varias ocasiones.
  • Shueisha es la editorial que debe dar el visto bueno para retomar la producción regular de capítulos.
  • Dragon Ball Daima, la última serie animada, tuvo una recepción tibia entre el público y eso condiciona las decisiones.
  • Un remake del anime de Dragon Ball Super fue anunciado y funciona como la gran variable para definir el futuro del manga.
  • Si la respuesta del público al remake es buena, la editorial tendría un incentivo extra para pedirle nuevo material a Toyotaro o, al menos, para cerrar las tramas que quedaron abiertas.

Y acá es donde aparece la pregunta del millón, esa que a mí me da vueltas en la cabeza cada vez que alguien me pregunta cuándo vuelve la serie: ¿alcanza con un remake del anime para destrabar todo? Porque el proyecto existe, está sobre la mesa y la lógica indica que su idea es actualizar la animación de la saga. Pero también es cierto que el propio remake necesita material nuevo para adaptar, y ahí el manga aparece como la fuente más obvia. Es una especie de círculo virtuoso que puede funcionar, o puede quedar a mitad de camino si la recepción no acompaña.

Mientras tanto, lo que hay es un mapa con tres piezas en lugares distintos: un autor sentado esperando, una base de lectores que sigue activa y un anime que pide más historia para justificar su existencia. El nudo, como tantas veces, no está en el talento sino en la decisión ejecutiva. Y esa, por ahora, sigue guardada en algún escritorio de Shueisha. A mí, que llevo años siguiendo esta saga desde el mismo lugar donde la descubrí de chica, me queda la sensación de que estamos a un anuncio de distancia de la noticia grande. Hasta entonces, paciencia, mate de por medio y la ilusión intacta de que Toyotaro todavía tiene un capítulo empezado en algún cajón.

LQ
Lucía QuipildorCultura y espectáculos

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