Djokovic a la final por la vía más insólita: Medvedev descalificado por una pelota que se cruzó con un espectador
El serbio ganaba 7-5 y 5-3 cuando el ruso golpeó un tiro que terminó en la tribuna y las autoridades lo echaron del partido. Medvedev pidió disculpas y negó haberlo hecho a propósito.
Hay finales que se ganan con el racket, y otras que se ganan con el reglamento. A Djokovic le tocó esta última en Pekín, porque Medvedev se cruzó con la peor pelota de su carrera, la que se metió en la tribuna y le arruinó la tarde al ruso y al ATP 500 chino.
Cómo se desarmó la semifinal
Nole venía haciendo los deberes: primer set 7-5 y 5-3 arriba, con el break a favor y el partido encaminado. Hasta que Daniil, con la desventaja encima, le pegó a una pelota que estaba picando y terminó impactando en un espectador. La jueza de silla no lo perdonó, la organización tampoco, y el ruso se fue eliminado sin terminar el segundo set.
“Lo siento muchísimo por el espectador, en primer lugar. Fue un accidente total.”Daniil Medvedev
Medvedev habló después del match y se mostró golpeado, literal y emocionalmente. Aseguró que intentó ubicar a la persona alcanzada para pedirle disculpas en persona y descartó que el golpe fuera a propósito. Según su versión, la pelota picaba mal, él intentó resolverla para que no se fuera larga y el tiro se le escapó hacia la tribuna. Nadie se la discute: el reglamento es claro y las autoridades chinas no miran para el costado cuando hay un espectador en el medio.
Lo que viene
- Djokovic ya espera rival en la final del ATP 500 de Pekín, que se disputará el domingo 5 de octubre.
- Medvedev, en tanto, deberá rearmarse rápido: el circuito asiático sigue y la carrera por las Finales de Turín no espera a nadie.
- El espectador alcanzado por la pelota, mientras tanto, pasó de hincha a protagonista involuntario de una semifinal que se recordará más por la descalificación que por el tenis.
¿Qué me queda de todo esto? Que el tenis es un deporte de detalles y que a veces los detalles son un señor con la pechera amarilla sentado en la fila diez. Medvedev no quiso, pero la regla lo puso contra las cuerdas. Y Djokovic, que sabe ganar de todas las formas posibles, sumó otra final sin terminar de sudar la última manga. A mí no me quita el sueño: esto es el deporte, con sus reglamentos y sus tragedias absurdas. Pero al ruso le dejó un sabor amargo que va a masticar hasta el próximo torneo.
