De Drácula a Castlevania: un mapa de las series que reinventaron a los vampiros en la pantalla chica
Sangre, gótico, comedia y animación: un recorrido por las ficciones televisivas que pusieron a los vampiros en primer plano, desde la adaptación de Bram Stoker hasta el universo gamer que llegó como anime.
Lo confieso antes que nada: nunca pude mirar un vampiro sin que me venga a la memoria el ruido del viento contra una persiana metálica, ese sonido seco y persistente que me acompañó de chica en las siestas de verano, cuando en la televisión de la cocina pasaban aquellas películas viejas que a mi abuela le encantaban y a mí me dejaban con la piel de gallina. Por eso, cuando me senté a revisar este puñado de series sobre vampiros que aparecieron en los últimos años, lo hice con la misma mezcla de curiosidad y respeto que me generó aquella primera vez: la convicción de que estos personajes, con sus colmillos y sus capas, todavía tienen mucho para decirnos sobre nuestros propios miedos, sobre el deseo y sobre esa soledad aristocrática que tanto nos seduce cuando la vemos reflejada en la ficción. La sangre y lo sobrenatural son, claro, el punto de encuentro inevitable, pero lo fascinante es comprobar hasta qué punto las series de vampiros proponen experiencias tan distintas entre sí que cuesta creer que estén hablando del mismo mito: hay quienes se toman el relato gótico con una seriedad solemne, quienes lo transforman en comedia absurda y quienes, directamente, lo vuelan por el aire con animación, artes marciales y peleas entre clanes que parecen salidas de un videojuego ochentoso.
El humor que sangra: lo que hacemos en las sombras
Para quienes buscan reírse a carcajadas con criaturas que llevan siglos sin ver la luz del sol, Lo que hacemos en las sombras es la puerta de entrada ideal, porque lleva a la televisión la comedia vampírica que Jemaine Clement y Taika Waititi cocinaron primero en el cine y que después creció hasta convertirse en una serie querida por el público y la crítica. La propuesta reúne preocupaciones aristocráticas que parecen salidas de una reunión de consorcio, aspiraciones de poder bastante ridículas y, por supuesto, una sed de sangre que se conjuga con las discusiones más banales del universo. El elenco, que incluye a Kayvan Novak, Matt Berry, Natasia Demetriou, Harvey Guillén, Mark Proksch y Kristen Schaal, se luce justamente en ese contraste: monstruos que, en el fondo, son tan humanos como cualquiera de nosotros.
Del joystick a la pantalla: Castlevania y el anime vampiresco
En otro registro, completamente distinto pero igual de atrapante, Castlevania toma como punto de partida aquel videojuego de Konami de los años ochenta que muchos de nosotros gastamos en las maquinitas de los bares de barrio, y la adaptación que firma Warren Ellis traslada ese universo al anime con una energía que combina acción, horror y una buena dosis de épica. Las voces de Richard Armitage, James Callis, Graham McTavish y Theo James le dan cuerpo a personajes que ya quedaron instalados en el imaginario de los fans, y de esa manera el recorrido incorpora una ficción animada que convive sin problemas con las producciones de acción real, como si el formato animado fuera una forma más de contar el mismo mito.
Las raíces literarias: Drácula, NOS4A2 y Penny Dreadful
- Drácula: Mark Gatiss y Steven Moffat desarrollaron una versión del personaje de Bram Stoker en tres capítulos de noventa minutos, con Claes Bang, Dolly Wells y John Heffernan entre sus intérpretes, en una apuesta que respeta el ADN gótico del original sin perder contemporaneidad.
- NOS4A2: creada por Jami O'Brien a partir de una novela de Joe Hill, suma la música inquietante de Mike Patton y efectos artesanales que le dan una textura única; Ashleigh Cummings y Zachary Quinto integran su reparto principal.
- Penny Dreadful: la ficción de John Logan combina misterios y suspenso con elementos del thriller psicológico, y entre sus protagonistas figuran Eva Green, Timothy Dalton, Reeve Carney, Rory Kinnear y Billie Piper, en una de las cartas de amor más ambiciosas al terror victoriano que se hayan visto en televisión.
Y si lo que uno anda buscando es un cruce todavía más, Tokyo Vampire Hotel propone clanes vampíricos enfrentados, kung fu y un erotismo que no se anda con vueltas, de la mano de Sion Sono, que escribe y dirige la serie con un elenco que reúne a Ami Tomite, Yumi Adachi, Megumi Kagurazaka y Kaho. Al final del recorrido, la sensación que me queda es la de haber visitado varias casas de un mismo barrio enorme y laberíntico: cada serie abre una puerta distinta sobre el mito del vampiro y, en definitiva, sobre nosotros mismos, así que la pregunta que queda picando es inevitable, y se la dejo a ustedes, lectores: ¿qué tipo de relato de vampiros les interesa más, el que asusta, el que hace reír, el que emociona o el que directamente se anima a mezclar todos esos registros en una misma propuesta?
