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Viernes, 16 de octubre de 2026
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David Heyman y la promesa de una Hogwarts con más aire: "se puede sentir más tiempo lo que sienten los personajes"

El productor que estuvo detrás de las ocho películas de Harry Potter habló de la ventaja estructural del formato serie de HBO y de los matices que el cine no pudo sostener. La primera temporada se estrena el 25 de diciembre y la segunda ya está en marcha con nuevas incorporaciones al elenco.

Por Lucía QuipildorCultura y espectáculos · · hace 36 d
David Heyman y la promesa de una Hogwarts con más aire: "se puede sentir más tiempo lo que sienten los personajes"

A veces una noticia empieza por un ruido de fondo, un murmullo eléctrico, algo así como el zumbido que uno imagina saliendo del Gran Comedor cuando se apagan las últimas antorchas y los fantasmas cruzan flotando entre las mesas. Esa sensación, esa especie de suspenso cálido que sobrevuela cada vez que se anuncia una vuelta al mundo de Hogwarts, es la que me quedó dando vueltas cuando terminé de leer las últimas declaraciones de David Heyman, el productor que estuvo detrás de las ocho películas originales de Harry Potter y que ahora también firma la nueva serie que HBO estrenará el próximo 25 de diciembre.

Lo escuché decir, en el podcast Harry Potter: From Film to Series, algo que a mí, como espectadora de toda la vida de esta saga, me sonó casi a una confesión esperada. Dijo que está orgulloso de las películas, claro que sí, cómo no va a estarlo, pero también reconoció que el formato televisivo le ofrece algo que el cine le negaba: tiempo. "Estoy muy orgulloso de las películas, pero creo que tener más tiempo te permite profundizar en los personajes y sentir con mayor intensidad lo que ellos sienten", señaló. Y agregó, con una franqueza que me pareció casi terapéutica: "Y puedes convivir con esa sensación, algo que no ocurría con las películas, que, al condensarse en un margen de tiempo más corto, siempre tenían dificultades con la narrativa."

Lo que el cine dejó afuera

Heyman puso ejemplos concretos, y ahí es donde la cosa se pone interesante para cualquiera que haya leído los libros y visto las películas, porque uno enseguida empieza a hacer la cuenta de todo lo que se quedó en el tintero. Mencionó tres momentos que en la pantalla grande quedaron apretados, como valijas que se cierran a los golpes: la llegada de Harry a Hogwarts, con todo lo que eso implica para un chico criado bajo una escalera, la sensación de agobio, la soledad, la presión que carga un nene de once años al que le dicen que es el elegido; la lucha interna de Hermione por encajar en un mundo donde ser la más inteligente de todos no siempre es un regalo; y el complejo de inferioridad de Ron, que mira a sus hermanos y no entiende por qué él siempre queda en segundo plano.

Son tres líneas emocionales que, pensándolo en frío, las películas rozaron pero no pudieron sostener, y ahí me parece que está la verdadera apuesta de esta serie. La idea de que la televisión, con sus capítulos, sus elipsis y su paciencia, puede darle a esos clavos el martillo que el cine, obligado por los tiempos de la sala, no tenía.

Mientras tanto, la segunda temporada ya está en marcha, y la lista de caras nuevas funciona casi como un anticipo de los próximos tomos. Se confirmó a Billy Barratt como Tom Riddle, a Lenny Rush como Dobby y a Bonnie Hill como Ginny Weasley, y la noticia de que Warwick Davis también regresa al proyecto tiene algo de reconfortante, como volver a cruzarse con un vecino del barrio después de mucho tiempo. La serie, como contó Heyman, adapta los libros de J.K. Rowling a razón de una temporada por título, así que lo que se viene es un recorrido entero, libro por libro, escena por escena, con el lujo de tomarse su tiempo. Para esta cronista que alguna vez se aprendió de memoria el hechizo Wingardium Leviosa en el patio del colegio, la promesa vale oro.

LQ
Lucía QuipildorCultura y espectáculos

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