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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Diez años después, un colegio de Cartagena que Shakira hizo levantar piedra por piedra sigue recibiendo pibes del barrio

La artista inyectó casi cuatro millones de dólares a través de la Fundación Pies Descalzos para edificar la Institución Educativa Lomas del Peyé, un edificio de 7.780 metros cuadrados que abrió en 2014 y que hoy cobija a más de mil chicos de la primera infancia al secundario.

Por Lucía QuipildorCultura y espectáculos · · hace 19 d
Diez años después, un colegio de Cartagena que Shakira hizo levantar piedra por piedra sigue recibiendo pibes del barrio

Vuelvo de cubrir una función de teatro independiente en Boedo y todavía me queda en la nariz ese perfume a pan con grasa que suelen despedir los bares de la vuelta cuando cierran a las tres de la mañana. Pero la nota de hoy no tiene que ver con tablas ni con sainetes: arranca al otro lado del continente, en un terreno de casi ocho mil metros cuadrados del barrio La María, en Cartagena de Indias, donde la voz de Shakira se tradujo, hace ya una década entera, en paredes, aulas y patios para pibes que antes caminaban largo y tendido para estudiar.

La Institución Educativa Lomas del Peyé abrió sus puertas en febrero de 2014 y se convirtió, con el correr de los años, en una de las apuestas más concretas de la Fundación Pies Descalzos. La cantante colombiana puso 3,68 millones de dólares del total de ocho millones que costó la obra, o sea que financió el 46 por ciento del proyecto. El resto lo aportaron otros actores del sector público y privado que se subieron a la iniciativa.

Un edificio pensado para abrazar al barrio entero

Lo que se levantó en La María no fue un colegio más. Es un edificio con 55 espacios distintos repartidos en esos 7.780 metros cuadrados de terreno, con capacidad para recibir hasta 1.700 alumnos de primera infancia, primaria y secundaria. En la práctica, según los datos que difundió la fundación, hoy pasan por sus aulas más de mil chicos y chicas por año. La idea fue, desde el vamos, mezclar lo educativo con lo comunitario: por eso, además de las aulas y los sectores administrativos, la institución tiene un centro de uso comunitario que se abre a las familias del barrio.

“Porque sueñas te quiero más, y aunque no quiera el mundo, yo voy a hacer un mundo nuevo, con mis manos para ti”Canción "Sueñas", de la colombiana Margarita Durango, citada por Pies Descalzos

Biblioteca, comedor, instalaciones deportivas, aulas especializadas: el establecimiento tiene con qué darle la vuelta a una jornada entera sin necesidad de salir del perímetro. Y eso, en un barrio periférico, cambia la vida cotidiana de varias generaciones a la vez. A mí siempre me pasa que cuando entro a una escuela así, con esa mixtura de aulas y salones de usos múltiples, se me viene a la cabeza la primaria de mi vieja, en Tafí Viejo, donde el salón de actos hacía veces de comedor, de cancha y de acto patrio según el día. Acá, en cambio, cada cosa tiene su sitio.

Puestos de trabajo, becas y un aniversario redondo

La construcción, además de levantar paredes, movió la economía del entorno. La Fundación Pies Descalzos informó que durante la obra se generaron entre 350 y 400 puestos de trabajo directos, y que el 60 por ciento de esos empleos quedó en manos de vecinos de barrios cercanos. Es decir: la plata no solo se transformó en una escuela, sino también en jornales para quienes vivían a la vuelta del obrador.

  • Aporte de Shakira: 3,68 millones de dólares, equivalentes al 46% del costo total.
  • Presupuesto total de la obra: ocho millones de dólares.
  • Terreno: 7.780 metros cuadrados con 55 espacios diferenciados.
  • Capacidad: 1.700 alumnos de primera infancia, primaria y secundaria; más de mil asisten cada año.
  • Empleo: entre 350 y 400 puestos directos en la etapa de construcción, con un 60% ocupado por vecinos.
  • Equipamiento destacado: biblioteca, comedor, instalaciones deportivas, aulas especializadas y un centro comunitario abierto a las familias.

En 2024, cuando se cumplieron diez años de la inauguración, la fundación aprovechó el aniversario para ratificar el rumbo y recordar por qué se sigue empujando este tipo de proyectos. En esa línea se inscribe la pregunta que me dejé picando para el cierre: ¿qué actividades nuevas consideran valioso sumar a un colegio que, además de enseñarles a los chicos, quiere recibirlos a sus familias en la puerta? Las respuestas, claro, las tiene el barrio. Y a mí, la verdad, me dan ganas de pedir un remis y plantarme en Cartagena para ver de cerca cómo funciona eso que imaginó una cantante desde un estudio de Miami y que construyó, ladrillo por ladrillo, la gente de La María.

LQ
Lucía QuipildorCultura y espectáculos

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