Cuidadores familiares en la Argentina: una encuesta de la Universidad Austral advierte que cuatro de cada diez cuidadores principales atraviesan una sobrecarga intensa
El relevamiento, que consultó a 1.028 personas mayores de 18 años entre octubre de 2025 y abril de 2026, expuso diferencias marcadas entre mujeres y varones en descanso, proyectos personales y compatibilidad con el empleo, y puso la lupa sobre la calidad del apoyo y el acceso desigual a licencias.
Un estudio de la Universidad Austral, difundido este lunes, concluyó que la sobrecarga intensa afecta al 40,8 por ciento de las personas que asumen el rol de cuidador principal de un familiar en la Argentina, mientras que otro 19,2 por ciento atraviesa niveles moderados y leves de esa misma carga. El dato surgió de la aplicación de la escala de Zarit, un cuestionario de 22 ítems utilizado a nivel internacional para medir el desgaste de quienes asisten a terceros, a 120 cuidadores principales identificados en una encuesta más amplia.
El relevamiento, según detalló el informe de la Universidad Austral, se realizó por internet entre octubre de 2025 y abril de 2026 e incluyó a 1.028 personas mayores de 18 años residentes en el país. De ese total, el 20,4 por ciento manifestó que cuidaba a un familiar, y dentro de ese grupo el 60,6 por ciento de las mujeres y el 44,4 por ciento de los varones dijeron asumir el rol principal, una diferencia que el trabajo consideró relevante para interpretar el resto de los resultados.
Qué cambia: diferencias entre mujeres y varones cuidadores
La encuesta de la Universidad Austral expuso que el cuidado impacta de manera desigual según el género. Entre las mujeres cuidadoras, el 54 por ciento señaló que esa responsabilidad le impedía descansar lo necesario y el 44 por ciento sostuvo que limitaba sus proyectos personales. Entre los varones, esas proporciones descendieron al 30 por ciento en el primer caso y al 10 por ciento en el segundo, una brecha que el informe atribuyó a la persistencia de una distribución desigual de las tareas de cuidado dentro de los hogares.
- Dormir lo suficiente: lo mencionó el 54 por ciento de las mujeres cuidadoras y el 30 por ciento de los varones.
- Mantener un proyecto personal: lo señaló el 44 por ciento de las mujeres y el 10 por ciento de los varones.
- Compatibilizar el empleo con la asistencia: fue reportado por proporciones significativas de ambos grupos, con mayor peso entre quienes trabajan en la informalidad.
A quién alcanza: la calidad del apoyo y el acceso a licencias
Uno de los hallazgos del trabajo de la Universidad Austral que llamó la atención de los investigadores fue que la sola presencia de ayuda no alcanza para reducir la sobrecarga. La proporción de cuidadores principales con nivel intenso fue del 40 por ciento tanto entre quienes declararon recibir apoyo como entre quienes dijeron no tenerlo, lo que llevó al informe a sostener que importa la calidad del acompañamiento y no solamente su existencia. Para evaluar esa calidad, el estudio contempló tres dimensiones: la afectiva, la informacional y la operativa.
El trabajo remunerado también formaba parte de la rutina del 75 por ciento de las personas que cuidaban, según la encuesta de la Universidad Austral, lo que volvió central el análisis de las licencias disponibles. El acceso promedio a maternidad, paternidad, enfermedad de un familiar, eventos familiares y guardería alcanzó al 53,7 por ciento entre los trabajadores formales, mientras que se redujo al 17,1 por ciento entre los informales y al 9,5 por ciento entre los independientes, una distancia que el informe vinculó con la precariedad de las condiciones de contratación.
Desde cuándo: una experiencia que también reporta aspectos positivos
El informe de la Universidad Austral registró además que el 95,7 por ciento de los cuidadores reconoció al menos un aspecto gratificante de su tarea, entre los que mencionaron el afecto recíproco, los momentos compartidos y los cambios alcanzados por la persona cuidada. Esa valoración convive, según describió el documento, con las dificultades cotidianas de descanso y organización que atraviesan quienes asumen la responsabilidad principal del cuidado, por lo que los autores recomendaron avanzar en políticas de apoyo y en la ampliación del acceso a licencias como forma de reducir la sobrecarga detectada.
