Boca pasó de ronda, pero el billetero lloró: multa por la planilla trucha y a pensar en Racing
El Tribunal de Disciplina de la AFA rechazó la protesta de Vélez y confirmó a Boca en los cuartos de final de la Copa Argentina, aunque le aplicó una sanción económica por anotar seis extranjeros y dejar a uno en el banco.
Hay cosas que no cambian en el fútbol argentino: alguien reclama, alguien se queja, y el que tiene que pagar el pato termina siendo el que menos culpa tiene. Vélez pidió que le den por ganado el partido contra Boca, con un 3 a 0 de regalo, porque el Xeneize había anotado seis extranjeros en la planilla. El Tribunal de Disciplina de la AFA, con la lógica aplastante de un despertador a las siete de la mañana, le dijo que no.
La decisión fue unánime, palabra que en estos lados suele ser sinónimo de 'todos se pusieron de acuerdo para no complicarse'. El fallo mantiene el resultado en la cancha y, por lo tanto, la clasificación de Boca a cuartos, donde lo espera Racing. Pero también le metió una multa equivalente a mil entradas, por un detalle administrativo que el club de la Ribera debería haber tenido más claro que el reglamento del subte.
Por qué no hubo alineación indebida
El reclamo de Vélez se apoyaba en una supuesta infracción al artículo 31 del Convenio Colectivo de Trabajo AFA-FAA, que autoriza como máximo cinco jugadores extranjeros en una planilla. Boca, con Montero, Lozano, Villa, Palacios, Valencia y el paraguayo Ángel Romero, se había pasado uno. El problema, y acá viene lo que zanjó el debate, es que Romero quedó todo el partido en el banco de suplentes sin pisar el campo.
Esa diferencia fue la que separó las aguas. Para el Tribunal, no hubo alineación indebida según el artículo 18 del Código Disciplinario, porque el futbolista nunca participó del juego. Hubo infracción administrativa en la confección de la planilla, sí, pero no utilización irregular del jugador. Vélez quiso correr por la escalera lo que solo daba para llamar al ascensorista.
Lo que viene para Boca
Ahora el Xeneize tiene dos frentes abiertos: el deportivo, con el cruce contra la Academia por los cuartos de la Copa Argentina, y el de la billetera, que deberá aflojar el equivalente a mil entradas por haber firmado una planilla con un extranjero de más. Mientras tanto, Vélez se vuelve a Liniers con las manos vacías y la sensación de que presentar protestas ante la AFA sigue siendo tan útil como llevar un paraguas en medio de una sequía.
