Adiós a Presley Gerber: el último clic de una carrera que empezó demasiado pronto
El hijo mayor de Cindy Crawford y Rande Gerber murió a los 27 años en un centro de rehabilitación de California. La confirmación del forense de Los Ángeles cierra una historia que él mismo había empezado a contar en sus redes, en busca de una mano que lo ayudara a sostenerse.
Confieso que lo primero que sentí al leer la noticia fue ese silencio raro que se hace en una redacción cuando llega una información así, a cualquier hora, y que te obliga a levantar la vista de la pantalla. Lo segundo fue el olor a café recalentado que llevaba horas dando vueltas por la oficina y que, no sé por qué, siempre vuelve cuando una historia pesa más de la cuenta. Lo tercero, ya con la nota en la mano, fue la certeza de que detrás del cable corto y seco se escondía un pibe de veintipite años al que el mundo miró desde que tenía la edad en que uno todavía está eligiendo qué quiere ser cuando sea grande.
Presley Walker Kennedy Gerber, nacido el 2 de julio de 1999 en Brentwood, uno de los barrios más cuidados de Los Ángeles, murió en las últimas horas mientras estaba internado en un centro de rehabilitación de California, según confirmó la Oficina del Médico Forense del Condado de Los Ángeles. Tenía 27 años, los mismos que muchos de los que alguna vez lo vimos desfilar o mirar fijo a cámara en una publicidad. Sus allegados más cercanos pidieron privacidad y respeto, una frase que, traducida, suele querer decir: déjenlo descansar en paz y a la familia, mientras pueda, llorar en casa.
Una historia que él mismo empezó a contar
Lo que vuelve esta noticia especialmente dolorosa es que Presley había decidido, en diciembre de 2025, abrir esa puerta que muchas veces queda entornada. En un video que después borró de su cuenta de Instagram, habló de los medicamentos que estaba tomando, de los ataques de pánico que lo cruzaban como sombras y de las pérdidas que venía arrastrando, y ató todo eso a un pedido concreto: que alguien que lo estuviera viendo y pasara por algo parecido supiera que no estaba solo, y que él tampoco lo estaba. La frase es casi un calco de lo que había escrito su madre, Cindy Crawford, en una respuesta pública: Pres, te queremos y no estás solo, palabras que hoy, con la distancia, seleen como una despedida que no quería serlo.
Su hermana menor, Kaia Gerber, había contado en una entrevista cómo la familia había ido reorganizándose alrededor de las dificultades de Presley, hasta el punto de que ella admitía haber relegado sus propias necesidades porque sentía que la prioridad de los padres era atender a su hermano. Esa confesión, que en su momento sonó como una queja íntima, hoy se lee como el retrato de un hogar entero sosteniendo a uno de los suyos como podía, con todo lo que eso implica.
Una carrera que arrancó a los 16 y pasó por las grandes ligas
- A los 16 años debutó como modelo y, en muy poco tiempo, terminó trabajando para marcas como Calvin Klein, Dolce & Gabbana, Burberry, Tommy Hilfiger y Ralph Lauren.
- En 2018 participó junto a su madre en un comercial de Pepsi emitido durante la Super Bowl LII, una de las pantallas publicitarias más caras y vistas del mundo.
- Era el mayor de los dos hijos de Cindy Crawford y Rande Gerber y, como su madre y su hermana Kaia, eligió el modelaje como oficio desde la adolescencia.
Yo lo vi por primera vez en una de esas campañas de los noventa que mi memoria guarda mezcladas con zambas de Teresa Parodi sonando de fondo en la cocina de mi vieja, y por eso me cuesta despegarlodel todo de esa imagen de chico con cara de nene que todavía no entendía bien en qué se había metido. Presley creció delante de las cámaras, creció en pasarelas que muchos modelos consagrados sueñan con pisar y, al mismo tiempo, creció contando en público lo que le costaba sostenerse en pie, que es una de las cosas más valientes que alguien puede hacer cuando todavía le queda mundo por delante.
Ahora, con la confirmación del forense y el pedido de privacidad de la familia, lo único honesto que se puede decir es que se fue un pibe de 27 años que eligió hablar de lo que le pasaba cuando todavía estaba a tiempo de que alguien lo escuchara. Y eso, aunque el final haya sido el que ninguno queríamos leer, no es poca cosa.
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