Saltar al contenido
Viernes, 16 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

A tres décadas del accidente que la volvió eterna: cómo se gestó "No me arrepiento de este amor", la canción que cuenta la vida de Gilda

Miriam Alejandra Bianchi tenía 34 años cuando murió en un siniestro vial en Entre Ríos. La grabación, registrada en 1994, no pegó de entrada en la Argentina: primero conquistó Bolivia y Perú, y el reconocimiento masivo en el país llegó después de su partida. Acá, la historia completa detrás del clásico.

Por Lucía QuipildorCultura y espectáculos · · hace 37 d
A tres décadas del accidente que la volvió eterna: cómo se gestó "No me arrepiento de este amor", la canción que cuenta la vida de Gilda

Amaneció con olor a pasto mojado y a nafta quemada, ese perfume raro que deja un accidentado sobre el asfalto entrerriano cuando el sol todavía está bajo. Cada vez que paso por la Ruta Nacional 12, me acuerdo de Gilda, de suéter rojo y mirada enorme, que ahí nomás, a la altura de Ceibas, se nos fue para siempre. Yo era chica cuando la escuché por primera vez en la radio de la cocina de mi abuela, y todavía me parece mentira que pasen treinta años y "No me arrepiento de este amor" siga sonando como si recién la hubieran grabado.

Una docente que se animó a cambiar de vida

Miriam Alejandra Bianchi nació el 11 de octubre de 1961 en Buenos Aires, y antes de subirse a un escenario se ganaba el sustento como maestra jardinera. Su salto al mundo tropical fue casi de carambola: respondió a una convocatoria para integrar una banda, y esa decisión le significó dejar las aulas y rearmar por completo la vida familiar y profesional que venía armando. La música no era un hobby, era una apuesta con ficha completa.

"No me arrepiento de este amor" quedó grabada en ese exacto momento de transición. La canción abre el disco "Pasito a pasito con… Gilda", su tercer álbum, que se editó en 1994. Según contó el músico y productor Juan Carlos "Toti" Giménez, que compartió con ella buena parte del trabajo artístico, el tema lo escribió Gilda entera, de punta a punta, y se lo dedicó a él. Lo notable, y lo que uno rescata de la charla con Giménez, es que ella se negó a ponerle el nombre propio en la autoría, aun cuando la colaboración entre los dos era habitual y constante.

La grabación que casi no se graba

La sesión de grabación tuvo sus bemoles y bien podría no haber existido. El productor José "El Cholo" Olaya, según el relato de Giménez, no terminaba de convencerse de sumarla al disco. La historia cuenta que el tema se registró mientras Olaya estaba de viaje en Perú, y que ese día Gilda estaba engripada, con la voz tomada, por lo que el arreglo de teclado terminó usándose para reforzar uno de los pasajes y que la interpretación no perdiera fuerza.

De Bolivia y Perú, directo al corazón argentino

  • La primera recepción fuerte del tema llegó desde Bolivia y Perú, donde Gilda hizo presentaciones y pasó por varios programas de televisión.
  • En la Argentina el reconocimiento masivo vino después de su muerte: entre 1997 y 1998 el disco volvió a circular, la canción ganó lugar en radios, canales y pistas de baile.
  • En 1998 la banda Attaque 77 publicó su propia versión, que terminó de cruzar el tema hacia públicos que no escuchaban cumbia.
  • Con el correr de los años, la figura de Gilda quedó envuelta en muestras de devoción popular y en relatos de milagros que se le atribuyen.

En 2016 se estrenó la película que llevó el nombre de la canción como título, con Natalia Oreiro como protagonista, que definió a Gilda como "una mujer que tuvo que luchar contra muchos prejuicios sociales, culturales y familiares". A más de tres décadas del lanzamiento, el tema sigue siendo la puerta de entrada más frecuente a la historia de la cantante, y la mejor manera de explicar quién fue: una mujer que eligió jugarse por la música, que cantó en medio de un cambio personal enorme, y que terminó convertida en un clásico sin que ella pudiera ver el alcance final. Como dice una zamba que me viene siempre a la memoria cuando se habla de artistas que se van jóvenes, "no me arrepiento de este amor, aunque me cueste el corazón": algo de eso es, también, la vida de Gilda.

LQ
Lucía QuipildorCultura y espectáculos

Te puede interesar