John Woo, el poeta de la cámara lenta: tres restauraciones para volver a su Hong Kong más crudo
Llegan a las plataformas "El asesino", "Una bala en la cabeza" y "Hervidero", la trilogía con la que el director construyó su leyenda antes de cruzar el Pacífico. Una oportunidad para revisar, en versión restaurada, el pulso barroco y melodramático de un cine irrepetible.
Hay un rumor que me persigue desde que pisé por primera vez una sala oscura con pantalla grande: el que dice que el cine de acción de los noventa tenía otro olor, una mezcla extraña entre el pochoclo recalentado del pasillo y ese humo a tabaco que se filtraba desde la vereda. Cada vez que vuelve una restauración de John Woo, ese olfato vuelve con todo, porque las balas de fogueo, las palomas y los clarinetes que escuché alguna vez en aquellos cines del Once y de Flores no sonaron igual jamás.
Porque a Woo hay que escucharlo, no solo mirarlo. Hay una zamba vieja, de esas que cantan los que ya se fueron, que repite algo así como que "un hombre es lo que hace cuando la noche se le viene encima". Es una línea que le calza justo a los personajes de estas tres películas restauradas que acaban de caer juntas en las plataformas, como si alguien hubiera decidido regalarnos una trilogía completa para repasar el momento más incendiario de un director que después se fue a Hollywood y nunca terminó de ser el mismo.
El asesino: la balada del sicario con palomas
"El asesino" (en su título original, "Dip huet seung hun") es, para mí, la más emocional de las tres. La vi por primera vez en un VHS doblado al castellano que mi viejo guardaba en un estante del living, y confieso que tardé años en entender por qué me dejaba tan pegado al sillón. Chow Yun-Fat encarna a un sicario profesional que empieza a cuestionar su oficio cuando aparece un vínculo improbable, casi un pedido de auxilio, en medio de una red de favores y traiciones. Woo filma el clímax entre palomas en vuelo y construye una coreografía de tiroteos que parece un ballet en cámara lenta, de esas que te obligan a contener la respiración. La imagen de las aves levantando vuelo entre las balas se convirtió, con justicia, en una de las más citadas del cine de acción de los noventa, y verla restaurada en alta definición es un viaje en el tiempo que no tiene desperdicio. Está disponible en Filmin, en Movistar Plus y, de manera gratuita, en Plex.
Una bala en la cabeza: la guerra de Vietnam como trasfondo
"Una bala en la cabeza" ("Die xue jie tou") cambia de escala y se vuelve casi una epopeya. La historia sigue a tres jóvenes hongkoneses que terminan arrastrados por la guerra de Vietnam, donde la violencia y la corrupción les destrozan la vida. Tony Leung Chiu-Wai queda al frente de un elenco que Woo maneja con pulso amargo, más cerca de la denuncia social que del simple festival de balas. Es la película que muestra la cara más oscura del director, la de un cineasta que mira al poder con desconfianza y se permite una amargura que en sus otros films aparece apenas esbozada. Quien la busque la va a encontrar en Movistar Plus y también, sin costo, en Plex.
Hervidero: el detective que toca clarinete
Y después está "Hervidero" ("Lashou shentan"), que para mí es la que mejor resume todo lo que Woo sabe hacer. Reúne nada menos que a Chow Yun-Fat y a Tony Leung en un policial donde un detective con insomnio y gatillo fácil conserva como único lazo con su humanidad un clarinete que aparece en las escenas más inesperadas. La tensión es constante, la cámara se mueve como si tuviera vida propia y los planos en cámara lenta se dosifican con una precisión que ya quisieran muchos directores actuales. Woo se permite además una mirada sobre las fuerzas de seguridad que oscila, sin escalas, entre la glorificación y la crítica más filosa. Se puede ver en Filmin y en Movistar Plus.
- El asesino (1989): el punto más alto del equilibrio entre acción extrema y melodrama, con Chow Yun-Fat como sicario y el icónico clímax entre palomas.
- Una bala en la cabeza (1990): la apuesta épica con la guerra de Vietnam de fondo, Tony Leung al frente y un tono de denuncia social más marcado.
- Hervidero (1992): la síntesis más precisa del estilo Woo, con cámara lenta, tensión sostenida y un detective clarinetista que roza lo humano.
- Disponibilidad: Filmin, Movistar Plus y Plex concentran los títulos; "El asesino" y "Una bala en la cabeza" pueden verse sin costo en Plex.
Las tres se filmaron entre 1989 y 1992, en el tramo final del sistema de producción hongkonés que le dio a Woo una libertad que después, en Hollywood, jamás volvió a tener. Esa libertad es la que explica una violencia llevada al extremo, un melodrama sin red de contención y una poética del tiroteo que, vista hoy, sigue sonando moderna. Por eso, cuando uno se acomoda frente a la pantalla para revisitar estos clásicos restaurados, no está haciendo un ejercicio de nostalgia: está reencontrándose con un modo de hacer cine que, a casi cuatro décadas de su eclosión, todavía no fue igualado.
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