Zverev va por la revancha y Shelton por el sueño: el US Open tiene dueño este domingo
El alemán, que en 2020 dejó escapar la final ante Thiem cuando ganaba 2-0, choca con el estadounidense de 23 años que hizo vibrar Nueva York eliminando a Alcaraz. La final arranca a las 13 en el Arthur Ashe.
Menos mal que el tenis no es como el fútbol: cuando un alemán pierde una final ganándola, tiene revancha seis años después. Alexander Zverev, número 2 del mundo y campeón de Roland Garros en junio, vuelve a una definición del US Open este domingo desde las 13 hora argentina, en el Arthur Ashe Stadium de Nueva York. Del otro lado de la red estará Ben Shelton, el estadounidense de 23 años que hizo emocionar a todo Queens eliminando al vigente campeón Carlos Alcaraz en cuartos.
Zverev llega con la moral por las nubes. En semis despachó al ruso Karen Khachanov por 6-3, 7-6 y 7-6 sin ceder un solo set, un trámite que rozó lo clínico. Pero Nueva York le debe algo: en 2020 se le escapó el título contra Dominic Thiem cuando ganaba 2-0 en parciales. Seis años después, Sasha tiene la chance de cobrar esa deuda y quedarse con su segundo Grand Slam.
Shelton, el dueño de casa que quiere hacer historia
Del otro lado, Shelton no necesita presentación: juega su primera final de un Major y lo hace en casa, con su gente. El zurdo de 23 años viene de dejar en el camino a Alcaraz en cinco sets en cuartos y a su compatriota Frances Tiafoe en semis. Si levanta el trofeo será su octavo título en el circuito, nada mal para alguien que todavía se está presentado en sociedad.
Lo que viene
- Domingo 7 de septiembre, 13 hora argentina: Zverev vs Shelton en el Arthur Ashe Stadium, final masculina del US Open 2026.
- Transmisión: ESPN y Star+.
- En el cuadro femenino ya hay campeona: Elena Rybakina venció a Aryna Sabalenka por 6-4, 5-7 y 6-2 y se quedó con su tercer Grand Slam.
- A partir del lunes, Rybakina será número 1 del mundo y desplazará a Sabalenka, quien acumulaba 107 semanas en la cima.
Yo no sé ustedes, pero a mí esta final me tiene al borde del sillón. Un alemán con cuenta pendiente y un pibe local con la banca del público neoyorquino. Gane quien gane, el tenis grande tiene garantizado un domingo a puro impacto.
