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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Viñedos a una hora de Buenos Aires: dos escapadas con copa en mano en Campana

Finca Gamboa y Estancia Vigil se plantan como las apuestas del momento para quien quiera juntar bodega, paisaje y buena mesa sin meterse en un avión. Te cuento qué hace cada una y cómo armarte la salida.

Por Micaela VilteTurismo · · hace 18 d
Viñedos a una hora de Buenos Aires: dos escapadas con copa en mano en Campana

A veces uno se empecina en buscar lejos lo que tiene a un paso, y lo del vino es un buen ejemplo. A menos de una hora de la Capital, sobre la Ruta 9 y en Los Cardales, hay dos propuestas en Campana que permiten meterse de lleno en el universo del vino sin resignar el patio bonaerense: Finca Gamboa y Estancia Vigil. Las recorrí mentalmente muchas veces y las tengo en la mira desde hace rato, así que te las desgrano como si te estuviera invitando un domingo.

Finca Gamboa: bodega con clase, menú largo y paisaje de fondo

La primera parada se planta a la altura del kilómetro 65 de la Panamericana. La maneja Eduardo Tuite y trabaja con uvas propias y de otras zonas, en una bodega que funciona por gravedad y guarda más de 25.000 litros bajo tierra. La cava es de esas que invitan a quedarse callado un rato, y arriba, en la superficie, hay una glorieta metida entre las vides y un salón de 350 metros cuadrados dedicado al vino. Te lo digo de una: el lugar tiene ese aire de bodega boutique que enamora sin pedir permiso.

  • Recorrido guiado por la bodega para ver de cerca cómo se elabora el vino.
  • Catas y degustaciones con etiquetas de la casa.
  • Caminatas entre las vides y opciones de picnic al aire libre.
  • Menú Terruño en Casa Gamboa, una secuencia de pasos maridada con vinos propios.
  • Cursos de viticultura y experiencias de temporada, como la vendimia y la recolección nocturna de uvas.

Si te engancha la idea, mi consejo práctico es que reserves el Menú Terruño con varios días de anticipación y estires la tarde: arrancás con el recorrido por la bodega, te sentás a comer sin apuro y cerrás la jornada con la caminata por las vides. El paquete completo, con almuerzo y degustación, suele moverse en el orden de los 60.000 a 90.000 pesos por persona, según la experiencia elegida, y la distancia desde el centro de Buenos Aires ronda los 65 kilómetros. Reservá con tiempo porque los fines de semana se agotan rápido.

Estancia Vigil: el desembarco de Alejandro Vigil en Buenos Aires

La otra apuesta está en Los Cardales, también dentro del partido de Campana, y lleva la firma del enólogo Alejandro Vigil, el mismo de Casa Vigil en Chachingo, Mendoza. El complejo fue pensado como una réplica ampliada de aquel proyecto: construcciones de piedra que homenajean a las casas de inmigrantes europeos, senderos peatonales, canales de agua, álamos y viñedos jóvenes que todavía están dando sus primeros pasos. La sensación es la de estar pisando un pedazo de Mendoza sin subirse a un avión.

La propuesta pasa por meterse en el restaurante, pedir alguno de los platos de la carta y sumarle una copa o una degustación de los vinos que elabora el propio Vigil. El plan es más gastronómico que productivo, lo que lo vuelve ideal para quienes quieren llegar, sentarse y dejarse llevar. Desde la Ciudad de Buenos Aires hay que calcular unos 70 kilómetros por la Panamericana y luego desvío hacia Los Cardales: conviene salir temprano para evitar el tránsito del mediodía y aprovechar la tarde en el lugar.

Si me preguntás a mí, qué plato pediría en Estancia Vigil, me inclino por pedir el risotto de la casa o, si está en la carta, algún corte de carne madurada bien al punto, acompañado con un Malbec de la línea Vigil. La combinación de piedra, álamos y viñedos le da al almuerzo un marco difícil de igualar tan cerca de Buenos Aires. Para el final, un postre de chocolate y una copa de vino dulce cierran la jornada con la mejor energía.

MV

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