Una rutina de tres movimientos para preservar la fuerza y el equilibrio en la adultez mayor
La propuesta de la entrenadora Denise Austin propone ejercicios sin pesas que pueden realizarse en el hogar, con una silla o una superficie elevada, y apuntan a sostener la autonomía en personas de más de sesenta años.
La pérdida progresiva de fuerza muscular, movilidad y estabilidad no siempre se manifiesta de manera súbita; en numerosos casos, se vuelve perceptible cuando acciones cotidianas como levantarse de una silla sin apoyarse, mantener el equilibrio al caminar o incorporarse desde el piso empiezan a demandar mayor esfuerzo del esperado. Trabajar sobre ellas antes de que deterioren la autonomía es el eje de una propuesta que, según describe el material de referencia, puede llevarse adelante en el hogar, sin inversión en equipamiento ni traslados a un gimnasio.
Qué cambia: una rutina de tres ejercicios para el cuerpo completo
La rutina, diseñada por la entrenadora Denise Austin —figura con décadas de trayectoria en el ámbito del fitness, según señala el artículo de base—, se compone de tres movimientos pensados para trabajarse con una silla o una superficie elevada y apuntan a fortalecer piernas, brazos y abdomen en personas mayores, sin requerir pesas ni elementos adicionales.
- Toques de glúteo: pararse frente a una silla con los pies separados al ancho de las caderas, descender como si uno fuera a sentarse con la espalda recta y los brazos extendidos al frente para contribuir al equilibrio, tocar apenas el asiento con los glúteos y volver a ponerse de pie. El movimiento replica una de las acciones más frecuentes del día a día y trabaja piernas y glúteos, que constituyen la base de la estabilidad corporal. Puede graduarse: desde apoyarse completamente hasta apenas rozar el asiento.
- Flexiones elevate sobre una superficie alta como una mesa, un banco o el brazo de un sofá. Las manos se apoyan separadas al ancho de los hombros, los codos se flexionan para acercar el pecho al apoyo y se vuelve a la posición inicial estirando los brazos, con el abdomen activo durante toda la ejecución. El ejercicio trabaja pecho, hombros y brazos, y refuerza la capacidad de empuje que interviene en acciones como impulsarse desde una silla o recuperar el equilibrio.
- Vacío abdominal combinado con abdominales en V sentado en una silla: el torso se recuesta unos 45 grados, los pies se despegan del suelo con las rodillas flexionadas y las manos se apoyan al costado de las caderas. El movimiento consiste en acercar las rodillas al pecho mientras el torso avanza, y luego estirar las piernas hacia adelante mientras el tronco vuelve a inclinarse. Se recomiendan 20 repeticiones y, al final, sostener la posición durante 20 segundos.
A quién alcanza: el planteo está orientado a personas mayores de sesenta años, según consigna el material consultado, y se inscribe en una preocupación más amplia por sostener las funciones físicas básicas ligadas a la autonomía cotidiana. Desde cuándo: la rutina puede incorporarse como práctica regular en el hogar, sin una fecha de inicio determinada más allá de la decisión personal de empezar, y admite ajustes de intensidad según el nivel físico de quien la ejecute, dado que cada uno de los tres ejercicios contempla variantes —desde el apoyo completo hasta el roce apenas perceptible— para adaptarse a distintos grados de fuerza y equilibrio.
En definitiva, la propuesta apunta a trabajar de manera conjunta las extremidades inferiores, el tren superior y el core, con el objetivo declarado de preservar la fuerza y el equilibrio en una franja etaria donde la preservación de esas capacidades resulta determinante para la vida independiente.
