Un Emmy que llegó tarde: el reconocimiento póstumo a Rob Reiner en "The Bear"
El actor y director, fallecido en diciembre de 2025, fue premiado en los Creative Arts por su trabajo en la cuarta temporada de la serie de FX. Es el primer Emmy póstumo por actuación en pantalla en tres décadas.
El martes a la noche, cuando abrieron las puertas del Peacock Theater de Los Ángeles para la segunda jornada de los Creative Arts Emmys, lo primero que me golpeó fue el murmullo espeso de la expectativa. Se sabía que la categoría de mejor actor invitado en comedia iba a tener un ganador inesperado, y cuando la pantalla pronunció el nombre de Rob Reiner, el aire cambió: se cortó un silencio breve y después vino una ovación larga, sentida, de esas que no se fabrican. Yo estaba mirando la transmisión desde Buenos Aires, con la pantalla del notebook haciendo de ventanita a un costado del living, y se me puso la piel de gallina.
Un personaje breve que se quedó
En la cuarta temporada de "The Bear", Reiner interpretaba a Albert Schnurr, un consultor empresarial que trabajaba mano a mano con Ebraheim, el personaje de Edwin Lee Gibson. Schnurr era de esos tipos que aparecen poco en pantalla pero pesan: sus escenas acompañaban la transformación del restaurante central de la trama y discutían, con paciencia de director de orquesta, los vericuetos de la franquicia y el crecimiento del negocio. La serie, además, terminó siendo esa cuarta entrega la última, con lo cual el personaje se cierra sin necesidad de un capítulo final propio.
- Competía en la categoría con Michael J. Fox y Brett Goldstein por "En terapia", Hamish Linklater por "Widow's Bay", Christopher McDonald por "Hacks" y Connor Storrie por "Saturday Night Live".
- Era el primer Emmy póstumo por actuación en pantalla desde que Raúl Juliá lo recibió en 1995.
- Reiner ya había ganado un Emmy como intérprete por "All in the Family", donde fue Michael "Meathead" Stivic durante años.
- En 2024 había vuelto a ser nominado, esta vez como director y productor de un documental.
Me acuerdo de verlo en "La princesa prometida" siendo chico, en esas tardes de Canal 9 de los domingos, y de repensarlo mil veces en "Cuando Harry encontró a Sally", dos películas que llevan su firma como director y que forman parte de cualquier conversación seria sobre el cine estadounidense de los últimos cuarenta años. Pero este reconocimiento llega por algo distinto: por un papel chico, construido con la economía de un actor que ya no necesita demostrar nada, en una serie que no era la suya. Y ahí está, me parece, la justeza del premio.
“No es fácil hacer memorable a alguien que aparece poco. Reiner lo logró con la misma naturalidad con la que contaba historias al frente de una cámara.”Lucía Quipildor, Cultura y espectáculos
