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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Ted Lasso vuelve a la cancha: la resurrección inesperada del Richmond más querido de la pantalla

Apple TV+ estrena la cuarta temporada de la serie que conquistó al público en pandemia y que ahora reabre un arco que parecía cerrado, con un equipo femenino, una nueva entrenadora y viejos personajes en pleno replanteo de sus vidas.

Por Lucía QuipildorCultura y espectáculos · · hace 31 d
Ted Lasso vuelve a la cancha: la resurrección inesperada del Richmond más querido de la pantalla

Arrancá por ahí, querido lector, porque yo arranco por acá: hay un olor a pasto recién cortado que me pega de lleno en la memoria cada vez que alguien me nombra al AFC Richmond y, créame, no exagero una coma, porque Ted Lasso tiene esa magia extraña de hacerme creer que estoy parada en una cancha inglesa cualquiera un domingo a las tres de la tarde, con el termosito de mate al lado y el sol tibio entrando de costado.

Bueno, basta de confesiones y vamos a lo que importa: la serie de Apple TV+ vuelve con su cuarta temporada después de un parate más largo de lo que cualquier hincha del Richmond hubiera querido, y lo hace sin pedir permiso, sin excusas y, sobre todo, sin repetir la fórmula tal cual se dejó en aquella tercera entrega que muchos dimos por despedida definitiva, porque cuando algo cierra tan redondito cuesta mucho animarse a volver a abrirlo.

Un equipo nuevo para una historia vieja

Lo más vistoso de esta vuelta es, sin dudas, la llegada de un equipo femenino al universo de la serie, algo que le agrega aire fresco al AFC Richmond y le permite a los guionistas armar tramas nuevas sin tener que pisar las viejas, con dinámicas entre las jugadoras que van desde el compañerismo más genuino hasta esas tensiones internas que cualquier grupo humano conoce de memoria y que acá se cuentan con el humor y la calidez de siempre. La entrenadora Alice Chilton es una de las caras nuevas más resonantes del reparto y se planta en el vestuario como alguien con quien todos van a tener que medirse, empezando por Roy Kent, que ya sabemos cómo se las gasta cuando le toan el orgullo.

  • Keeley Jones reaparece con su vida empresaria ya consolidada y se permite, por fin, un vínculo afectivo con Roy Kent que da para toda una temporada de idas y vueltas.
  • Rebecca, la dueña del club, se anota un romance con un personaje llamado Matthijs y, al mismo tiempo, lidia con conflictos que le mezclan la vida personal con la profesional de un modo que duele y a la vez divierte.
  • Roy Kent vuelve con el ceño fruncido de siempre y la lengua más filosa que nunca, listo para cruzarse con la nueva entrenadora y con quien se le ponga adelante.
“Hubiera sido un flaco favor a nuestra nueva historia no traerlo de vuelta.”Brendan Hunt, cocreador de la serie

Y acá me detengo un segundo y le hablo de costado al lector, en confianza: yo vi los tres primeros ciclos en tiempo real, los viví en pleno aislamiento pandémico, y le juro que esta serie me sostuvo más de una tarde larga con sus personajes entrañables y con ese tono optimista que, lejos de caer en ñoñería, se las ingeniaba para hablar de duelo, de pérdida y de segundas oportunidades con una honestidad que a uno lo dejaba medio roto y medio esperanzado al mismo tiempo, así que cuando me enteré de que volvían me agarró esa mezcla rara de alegría y de desconfianza que uno siente cuando le dicen que reabren el bar que más le gustaba del barrio después de años cerrado, porque uno quiere creer que sigue igual pero en el fondo sabe que algo cambió.

La pregunta del millón queda flotando y se la dejo picando: ¿puede una serie reinventarse de verdad después de haber cerrado un final que parecía definitivo, o cada regreso es, en el fondo, una pequeña traición al encanto de aquello que se fue? Lo que parece seguro es que Apple TV+ apostó fuerte, que el elenco original está casi completo y que las caras nuevas llegaron para quedarse, así que por ahora lo único sensato es sentarse frente al sillón, prepararse el mate y dejarse llevar por esa sensación tan particular de volver a sentir el olor a pasto recién cortado en una cancha ficticia de Londres que, vaya uno a saber por qué, se siente más propia que muchas que pisé en mi vida real.

LQ
Lucía QuipildorCultura y espectáculos

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