Siete platos, una semana: el menú del 5 al 11 de octubre para resolver el día a día sin complicarse
La propuesta reúne huevos revueltos, bifes a la criolla, tarta de brócoli, arroz con pollo, tortilla con chorizo colorado, pastas con salsa scarparo y entraña a la parrilla, y cierra con una galette de arándanos y almendras. Una guía práctica para alternar carnes, verduras, huevos y pastas sin perder tiempo en la cocina.
Soy Micaela Vilte y esta vez me toca ponerme el delantal con ustedes para desglosar el menú semanal que va del 5 al 11 de octubre. La propuesta llega con siete paradas bien distintas: huevos revueltos con tomate, bifes a la criolla, tarta de brócoli, arroz con pollo, tortilla de papa con chorizo colorado, pastas con salsa scarparo y entraña a la parrilla. El cierre dulce se lo lleva una galette de arándanos y almendras, esa tarta rústica que parece complicada y termina siendo una de las cosas más simples de hornear.
Las opciones que abren la semana
Empiezo por las que más me sirven cuando el cuerpo pide algo liviano. Los huevos revueltos con tomate son de esas preparaciones que quedan bien a la mañana, al mediodía o en una cena rápida, y siempre caen bien. Para que rindan, los acompaño con un buen plato de arroz blanco o, si me da por cuidarme un poco, con una tostada integral. En casa los hago con tres huevos y dos tomates perita bien maduros, y salen alrededor de dos mil quinientos pesos para dos personas. La tarta de brócoli es otra aliada: admite masa casera, comprada, criolla o de hojaldre, así que uno decide según las ganas y el tiempo que tenga. Para la que les recomiendo, si pasan por la panadería del barrio, pidan una masa hojaldrada de buena marca; la diferencia se nota en el horno.
Ahora bien, si hay algo que el menú aclara y vale la pena tener en cuenta es todo el trabajo previo que lleva la tortilla. Las papas piden una cocción anterior y, sobre todo, cortes parejos, ya sean cubos, láminas o bastones, para que se cocinen de forma pareja. Si se suma cebolla, también va cocida antes de mezclarla. Los huevos se baten hasta integrar bien claras y yemas, y para dar vuelta la tortilla hace falta sí o sí una sartén antiadherente y un plato o fuente de diámetro mayor. Con chorizo colorado queda bárbara como plato principal, aunque también se puede cortar en porciones y compartirla como entrada. Yo la sirvo con una ensalada de rúcula y un buen pan: salen unos cuatro mil pesos para cuatro comensales, un precio más que razonable para un plato así.
Carnes que dan juego
Pasando al terreno de las carnes, hay tres protagonistas que no fallan. Los bifes a la criolla admiten dos caminos: se cocinan en la cacerola junto con las verduras, o se hacen por separado a la plancha. Para el arroz con pollo, el consejo es dejarlos trabajar juntos y permitir que el arroz absorba bien el caldo. Un ratito de reposo antes de servir cambia completamente el plato. La entraña, en tanto, es un corte delgado que lleva una cocción breve, y la membrana se deja o se retira según la textura que cada uno busque. Para un corte de calidad, conviene gastar entre seis mil y ocho mil pesos el kilo, dependiendo de la zona del país en la que estén.
Para el plato de pastas, la propuesta es la salsa scarparo, una combinación que siempre cae bien y que se resuelve con lo que suele haber en la heladera. Y cuando llega el domingo, me gusta cerrar la semana con esa galette de arándanos y almendras: se hace directamente sobre una placa con papel manteca, sin molde, con masa de harina integral. Rinde unas seis porciones y el costo ronda los tres mil quinientos pesos, un capricho accesible para compartir con la familia.
Antes de despedirme, les dejo mi consejo de la semana: armen una lista en el supermercado con los ingredientes que se repiten entre preparaciones, como huevos, cebolla, queso y harina. Eso baja el ticket final y evita que les falte algo a último momento. Y ya que estamos, mi recomendación personal es que prueben el arroz con pollo en un bodegón de barrio, donde siempre lo hacen con un punto justo de condimento. Si andan por Buenos Aires, dense una vuelta por algún clásico de San Telmo o por algún comedor de Avellaneda, lugares donde la cocina de olla sigue siendo una religión. Y ustedes, ¿qué plato sumarían a sus comidas de esta semana?
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