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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Se fue el Negro de la radio: despiden a González Oro y queda flotando su marca de toda una época

A los 74 años, en Punta del Este, murió el conductor que marcó tres décadas de mornings en la Argentina. Un repaso por su carrera, su retiro en 2021 y el sentido homenaje que le entregó APTRA en 2022, cuando solo se subió al escenario del Golden Center para recibir una placa y soltar, con la voz quebrada: "Esto lo soñé".

Por Lucía QuipildorCultura y espectáculos · · hace 20 d
Se fue el Negro de la radio: despiden a González Oro y queda flotando su marca de toda una época

Me cruzo la ciudad con ese aroma a café recién hecho que tienen las mañanas de radio y, mientras escribo, no puedo dejar de pensar en la cantidad de oyentes que prendían la radio y se encontraban con su voz. Era una liturgia: el café, el diario todavía sin leer del todo, y el Negro acomodándose del otro lado del parlante como si estuviera sentado en la mesa de la cocina de cada uno de nosotros. Ese ritual se terminó este 25 de septiembre, cuando se confirmó la muerte de Oscar González Oro en Punta del Este, Uruguay, donde estaba radicado hacía años. Tenía 74 y un recorrido que cuesta sintetizar en pocas líneas, porque no fue solo un conductor de radio: fue casi un compañero de viaje para varias generaciones.

Una despedida que ya había empezado en 2021

Lo cierto es que el Negro ya había empezado a despedirse mucho antes de su muerte. En marzo de 2021, después de más de tres décadas frente al micrófono, decidió bajar el volumen de su rutina diaria. Lo hizo con una explicación que lo pinta de cuerpo entero: dijo que las exigencias de la radio le habían robado tiempo para acompañar el crecimiento de sus hijos Agustín y Pablo, que había perdido personas queridas y que, simplemente, quería volver a ser más padre y menos personaje público. Competir con su propio pasado, reconoció, ya no le cerraba el corazón. Se fue así, sin estridencias, dejando un hueco enorme en la grilla y despertando una pregunta que muchos se hacen todavía: ¿quién iba a llenar ese lugar?

La respuesta, o al menos el intento de reparar algo del daño afectivo de aquella partida, llegó un año después, en la entrega de los Martín Fierro de Radio de 2022. El marco fue el Golden Center de Parque Norte y lo que ocurrió en el escenario fue bastante más cálido que un premio al uso: la Asociación de Periodistas de la Televisión y la Radiofonía Argentinas, APTRA, le entregó un homenaje, un reconocimiento que él nunca había recibido en competencia. La placa, en definitiva, fue un acto de memoria colectiva.

El gesto de Luis Ventura y el regreso fugaz a Buenos Aires

Detrás de ese homenaje hubo una gestión paciente. Luis Ventura, presidente de APTRA, contó en las últimas horas que González Oro se había resistido a viajar desde Uruguay, que no tenía muchas ganas de enfrentarse a los focos, y que finalmente él terminó convenciéndolo para que subiera al escenario a retirarlo en persona. Ventura, que conoce la diferencia entre aplaudir a un colega y reparar un vínculo, asumió esa tarea con el cuidado de quien sabe que una palabra a tiempo todavía puede hacer mucho. La escena terminó siendo una de las últimas grandes apariciones públicas del Negro.

“Esto lo soñé.”Oscar González Oro, durante el homenaje de APTRA en 2022
  • Sus hijos Agustín y Pablo, que eran lo más importante y a los que había empezado a devolverles tiempo.
  • Jorge Luis Borges, a quien evocó en un texto durante la ceremonia.
  • Alejandro Dolina, Eduardo Feinmann, Jorge Lanata y Lalo Mir, colegas con los que compartió micrófono o rivalidades sanas.
  • Daniel Hadad, con quien trabajó catorce años y a quien destacó como pieza central de su recorrido.
  • Valeria Mirabella, su histórica locutora, citada como parte del equipo inseparable.

Me tocó escucharlo en vivo alguna vez, cuando todavía se podía entrar a las radios sin protocolos estrictos, y me acuerdo de que él te hacía sentir que estabas escuchándolo a él y no a un conductor famoso. Tenía ese tono de vecino que te cuenta cómo le fue en el día y, al mismo tiempo, sabía dosificar la emoción con una ironía porteña que volaba baja. Era, en el fondo, un constructor de climas: si él estaba bien, la mañana estaba bien, y si la mañana estaba bien, la ciudad parecía ordenarse un poco. Por eso su muerte pega tan fuerte, porque no se va solo un periodista: se va la certeza de que alguien iba a ordenar el día apenas sonara la radio. A los colegas, a los amigos, a los hijos y a esa enorme cantidad de oyentes que lo adoptaron como propia, les queda, para siempre, su voz y este vacío enorme. Chau, Negro, gracias por tantas mañanas.

LQ
Lucía QuipildorCultura y espectáculos

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